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Colaboraciones Especiales

¿Te atreves a prescribir películas en Pediatría?

Autores:

González de Dios Ja

aServicio de Pediatría. Hospital Universitario de Alicante. Facultad de Medicina. Universidad Miguel Hernández. Alicante. España.

Correspondencia: J González. Correo electrónico: javier.gonzalezdedios@gmail.com

Referencia para citar este artículo:

González de Dios J. ¿Te atreves a prescribir películas en Pediatría?. Rev Pediatr Aten Primaria. 2015;17:e233-e248.

Publicado en Internet: 16/09/2015

Resumen:

El proyecto “Cine y Pediatría” nació en enero del año 2010 en el blog Pediatría basada en pruebas. Desde entonces he escrito más de 280 posts, uno cada semana y todas las semanas desde hace más de cinco años. Y desde el blog, “Cine y Pediatría” se ha convertido en realidad en cuatro libros, publicados sucesivamente en los años 2012, 2013, 2014 y 2015. Y el proyecto continúa vivo, más vivo si cabe.

“Cine y Pediatría” nació como una experiencia personal, pero se ha convertido en un proyecto colectivo gracias a Internet y las redes sociales. Experiencias en congresos científicos de Pediatría (nacionales e internacionales), experiencias en actividades docentes (de pregrado, posgrado y formación continuada), experiencias en publicaciones científicas (pediátricas y no pediátricas) y, cómo no, también nos hemos hecho presentes en festivales de cine, principalmente en el Festival Internacional de Cine de Alicante en sus últimas cuatro ediciones.

Y este camino me ha permitido cumplir un sueño: llegar a ser miembro de Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA). El discurso inaugural tuvo lugar el 15 de diciembre de 2014 en la sede de la Organización Médica Colegial de Madrid, rodeado de colegas, amigos y familiares.

Mi discurso de ingreso llevaba por título “¿Te atreves a prescribir películas en Pediatría?”. Y tuvo lugar en la mejor compañía, con dos amigos, maestros del lenguaje: la laudatio la realizó el doctor José Ignacio de Arana Amurrio (pediatra) y la conversatio fue presentada por el doctor Fernando A. Navarro (médico traductor).

El objetivo de este artículo es presentar mi discurso de ingreso en ASEMEYA y contestar a algunas preguntas clave sobre “Cine y Pediatría”: qué, por qué, para quién y cómo. Y apoyar la idea de que el cine es una oportunidad para mejorar la relación entre profesionales sanitarios y pacientes, para mejorar la humanización y para abrir el debate bioético. Porque en Pediatría es importante no solo prescribir modernos y sofisticados tratamientos y pruebas diagnósticas, sino también películas (antiguas y modernas), películas que ayuden a entender la enfermedad, a mejorar el duelo y a humanizar los cuidados sanitarios.

Palabras clave: Películas. Pediatría. Humanización. Docencia. Cine.


El escritor necesita una pluma, el pintor un pincel, el cineasta todo un ejército.

Orson Welles

Mucha magia y suerte tienen los niños que consiguen ser niños.

Eduardo Galeano

No me sigan a mí, sigan al niño.

María Montessori

EL STORYBOARD... HASTA LLEGAR AQUÍ

¿Cómo ha sido posible llegar hoy a poder disfrutar de la condición de “artista” en ASEMEYA, alguien que por su actividad bien pudiera haber adquirido la denominación de “friki”? Pues, quizás sea bueno comenzar con una breve introducción a nuestra pequeña historia.

Todo comenzó en enero de 2010, cuando decidí empezar a publicar en el blog Pediatría basada en pruebas una entrada cada sábado con algunos comentarios a películas relacionadas con la infancia y la Pediatría, pequeñas notas recogidas por mí durante más de una década, en papeles reciclados y a lápiz. Fue tan solo una forma personal de comenzar a poner orden en una bitácora a aquellos apuntes, aunque cierto es que había una idea en mente: considerar que el cine era una oportunidad para mejorar la docencia en Pediatría, para mejorar la humanización en nuestra profesión y para abrir el debate bioético.

El poder de la web hizo que, con el paso de los meses, lo que solo me interesaba a mí, comenzara a interesar a un mayor número de lectores. Nunca fue el objetivo escribir un libro (o dos, o tres... o los que vengan), pero el camino me ha traído hasta aquí después de importantes experiencias en distintos ámbitos durante los últimos tres años, y que avalan el valor del cine como experiencia docente y emocional.

Hemos estado presente en congresos científicos:

  • En el 61.º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (Granada, 2 de junio de 2012): allí donde fue la puesta de largo, un estreno emocionante y emocionado con Cine y Pediatría 1 a la sombra de La Alhambra.
  • En el XVI Congreso Latinoamericano de Pediatría 2012 (Cartagena de Indias, Colombia, 15 de noviembre de 2012), junto al Caribe y rodeado de amigos, el proyecto se llenó de color y calor.
  • En el 62.º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (Sevilla, 7 de junio de 2013), repetimos acontecimiento y emociones con Cine y Pediatría 2 a orillas del Guadalquivir.
  • En el 36.º Congreso Argentino de Pediatría, CONARPE 2013 (Mar del Plata, Argentina, 25 de septiembre de 2013): allí recibimos todo el brillo y apoyo de la sede del Festival Internacional de Mar del Plata.
  • En el 14.º Congreso Portugués de Pediatría (Oporto, Portugal, 4 de octubre de 2013) y, junto a la desembocadura del Duero, sentimos todo el cariño y la saudade de los pediatras amigos del país vecino.
  • En el IX Congreso Nacional de Informadores de la Salud (Valladolid, 26 de octubre de 2013) vivimos un “congreso de cine” junto a la SEMINCI... ya que el Pisuerga pasaba por allí.
  • En el IV Simposio Internacional de Pediatría (Cartagena de Indias, 8-10 de mayo de 2014), volvimos a esta ciudad de cine, avalados por su Festival Internacional de Cartagena de Indias y a un país, Colombia, donde el mayor de los riesgos es que te quieras quedar.
  • En el Congreso Extraordinario de Pediatría de la Asociación Española de Pediatría (Madrid, 5-7 junio 2014), nació la trilogía con Cine y Pediatría 3 y lo hizo con un acontecimiento extraordinario, como fue la celebración este mismo año del primer centenario de los congresos pediátricos de la Asociación Española de Pediatría.

También hemos colaborado en actividades docentes:

  • En el Curso Avanzado del Comité de Bioética de la AEP, con el título de "Bioética, cine y enfermedades raras en Pediatría" (Avilés, 19 de octubre de 2012), disfrutamos del análisis de problemas éticos suscitados por la película El aceite de la vida, película paradigmática sobre las enfermedades raras.
  • En el I Congreso Nacer del Agua(Benalmádena, 27 de abril de 2013) compartimos emociones y reflexiones con el embarazo, la maternidad y los adolescentes como protagonistas a través de la mirada del séptimo arte.
  • En la XIII Jornadas sobre Mujer, Biología y Salud (Alicante, 14 de noviembre de 2013), volvimos a compartir estas mismas emociones con el embarazo en adolescentes a través de la gran pantalla.
  • En la Jornada CompARTE Cultura del Centro Inmaculada Jesuitas (Alicante, 26 de febrero de 2014), disfrutamos de la jornada de orientación profesional a alumnos de fin de ciclo en Bachillerato y lo planteamos con la pregunta “¿Es la Medicina... una profesión de cine?”.
  • En la IX Jornada Formación Residentes de Pediatría (Murcia, 30 de abril de 2014), clausuramos estos tres días de jornada científica con más de 100 residentes de último año y lo hicimos de “cine”... con el tema “Pediatría y cine”.
  • En el Colegio Mayor La Asunción (Valencia, 23 de octubre de 2014), compartimos la película Patch Adams y realizamos un cine fórum bajo el concepto “Humanizar la medicina... humanizar la vida”.

Y también nos hemos hecho visibles en publicaciones científicas:

  • González de Dios J. Cine y Pediatría (I): una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica. Rev Pediatr Aten Primaria. 2010;12:299-313.
  • González de Dios J. Cine y Pediatría (y II): infancia y adolescencia en las pantallas de cine de todo el mundo. Rev Pediatr Aten Primaria. 2010;12:e21-e46.
  • González de Dios J, Tasso Cereceda M, Ogando Díaz B. La mirada del cine al cáncer (I): arte, ciencia y conciencia. Rev Pediatr Aten Primaria. 2012;14:e41-e55.
  • González de Dios J, Tasso Cereceda M, Ogando Díaz B. La mirada del cine al cáncer (II): cuando la oncología pediátrica es la protagonista. Rev Pediatr Aten Primaria. 2012;14:351-68.
  • González de Dios J, Martínez González C, Ruiz Lázaro PJ. Embarazo y parto en el cine (I): emociones y reflexiones. Rev Pediatr Aten Primaria. 2013;15:e177-e188.
  • González de Dios J, Martínez González C, Ruiz Lázaro PJ. Embarazo y parto en el cine (II): historias de embarazos en adolescentes. Rev Pediatr Aten Primaria. 2013;15:377-91.
  • González de Dios J. Cine y Pediatría: ¿te atreves a prescribir películas? Making off. 2013;100-101:92-8.

Y, cómo no, también nos hemos hecho presentes en festivales de cine, principalmente en el Festival de Cine Internacional de Alicante, en donde hemos compartido las últimas tres ediciones, la IX (Alicante, 2-9 junio 2012), la X (Alicante, 1-8 junio 2013) y la XI (Alicante, 24-31 mayo 2014). Y allí seguimos y seguiremos, gracias al apoyo y amistad de Vicente Seva, su director, y el apoyo de las Concejalías de Cultura y Concejalía de Sanidad.

Y todo esto ha llevado a que, ahora, llega el momento en que “Cine y Pediatría” forme parte ya de la familia de ASEMEYA con la lectura de esta sesión de ingreso, rodeado de amigos.

EL GUIÓN... DE NUESTRO POR QUÉ, PARA QUÉ Y PARA QUIÉN

En los últimos años la docencia está siendo sacudida por una imperiosa necesidad de adaptación y evolución. La educación encuentra en la estética -artes y humanidades- un aliado imprescindible y lo que se pretende es provocar la reflexión sobre los valores individuales, condición imprescindible para cualquier intento de construcción de la personalidad. En este sentido, las técnicas audiovisuales constituyen uno de los métodos más poderosos de difusión de conocimientos, de desarrollo de aptitudes y de creación de actitudes1,2.

El cine, con su imagen y sonido, es un despertador de emociones dentro de la cultura del espectáculo y por méritos propios se ha convertido en un recurso útil en el universo de la educación médica y la educación de la afectividad. Gracias al cine podemos aprender más (de enfermedades y, sobre todo, de enfermos y sus familias) y enseñar mejor, porque con el cine se desarrolla una deliberación narrativa3.

El cine se convierte en un método ideal para mostrar una mirada holística de la salud y enfermedad. Además, el cine y los cineastas nunca se han ocupado solo de enfermedades, sino siempre de enfermos, de su vida, de su lucha por sobrevivir, de sus circunstancias personales y de su mirada humanitaria e integral, que los sanitarios podemos y debemos utilizar para una labor educativa3. La formación humanística y ética del médico es una necesidad indiscutible, porque el cine puede contribuir de una forma excelente a la formación cognitiva, emocional-sentimental y moral de las personas mediante la vía de la imaginación.

Tres funciones esenciales cabe atribuir al cine desde el punto de vista de la educación2:

  • Función experiencial: porque amplía nuestro mundo y otros puntos de vista y ensancha nuestra experiencia.
  • Función ilustrativa-pedagógica: porque ilustra un determinado problema o pone de relieve un conflicto.
  • Función constructiva-deliberativa: porque contribuye al desarrollo de la autonomía, la crítica y la reflexión, en busca de una toma de decisiones responsable y prudente.

Y es así como en el cine se convierte en una herramienta útil en la docencia, en la formación humanística y en la formación ética de los profesionales sanitarios. Porque el cine es toda una universidad de las emociones en la salud y en la enfermedad, donde confluyen los tres momentos de la experiencia narrativa2,3: prefiguración, configuración y refiguración.

  • Prefiguración es la experiencia previa, es decir, las creencias, valores, actitudes, y prejuicios ante una enfermedad o una situación concreta; es el “antes de...” ver una película.
  • Configuración es la experiencia imaginada, es decir, el mundo de la ficción que nos proporciona la película.
  • Refiguración es la experiencia interpretada, es decir, la conjunción entre el mundo de ficción y el mundo del espectador; es el “después de...” ver una película. La refiguración tiene mayor valor cuando se comparte, cuando se comenta y valora en grupo, bien como una vuelta al cine fórum (tantas veces reivindicado) u otras fórmulas de compartir el valor emocional y docente del cine.

Es necesario potenciar una educación sentimental, educar los sentimientos, educar la afectividad. El cine provoca emociones y, sobre todo, ofrece la posibilidad de contemplarlas y compartirlas en discusión abierta, abriendo caminos para una verdadera reconstrucción afectiva. La convivencia virtual del cine amplía las oportunidades y experiencias, provoca otras vivencias desde la pantalla. A través de las narraciones (reales o ficticias) se reflejan en las películas sus propios conflictos y, a través de estas vivencias virtuales, se provoca una actitud reflexiva que fácilmente se guarda en el ámbito de la memoria afectiva.

El cine, sin duda, es un recurso educativo de alto impacto y en el que experiencias previas así lo demuestran, si bien requiere cautela y conocimiento para su buen uso. Se precisa una buena preparación, con objetivos concretos, experiencia en el manejo de grupos de discusión y habilidades técnicas al emplear los medios audiovisuales. Desde la experiencia de los hermanos García Sánchez, del Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología Médica de la Faculta de Medicina de la Universidad de Salamanca, y desde la creación de la revista Medicina y Cine, se han prodigado las experiencias docentes utilizando como herramienta el cine. Desde distintas universidades han publicado sus experiencias: las universidades de Salamanca, de Santiago de Compostela, de Buenos Aires o la Pompeu Fabra, entre otras.

Y es así que el cine puede ayudar a comprender mejor al ser humano, sobre todo desde un plano emocional. Porque el cine, en definitiva, desarrolla la sensibilidad, la capacidad de observación y percepción, la asociación de ideas, reflexiones y nuevas formas de pensamiento, y facilita la exteriorización de los sentimientos. Puede a la vez servir de ayuda para encontrar nuevas formas de interaccionar con los pacientes, para aprender a respetar su autonomía, para pensar críticamente y romper algunos esquemas predeterminados. Puede, por último, ayudar a conseguir una mayor sensibilización social ante la enfermedad, la atención sociosanitaria, el dolor y el duelo (individual, colectivo y social), etc.

También el cine se comporta como un magnífico espejo en donde realizar un análisis interno (debilidades y fortalezas) y externo (amenazas y oportunidades) de nuestra profesión como profesionales sanitarios: en el entorno visual que nos proporciona la imagen se puede aprender a reforzar lo positivo y a modificar lo negativo. Es decir, podemos con esta forma artística hacer un DAFO de “cine” de nuestra profesión. Digamos que, globalmente, el debate se establecerá entre lo “que no se debe hacer” en la atención de un paciente y que debemos evitar (actitudes frías y distantes con el paciente, no considerar cada consulta como una consulta “sagrada”, dar una información técnica y en un lugar inapropiado, etc.) y lo “que se debe hacer” y debemos potenciar: cuidar el lenguaje verbal y no verbal, trabajar la empatía e implicación, analizar la atención al enfermo y sus familiares, etc.

LOS ACTORES... DENTRO Y FUERA DE LA PANTALLA

La medicina es un tema recurrente en el cine... y también la Pediatría: de ahí nace este proyecto que hoy presento, y el objetivo no es otro que hacer visibles a sus actores, los niños y adolescentes, sus familias y en entorno social en el que crecen y se desarrollan. Ellos son los verdaderos actores principales, dentro y fuera de la pantalla, pequeños actores que crecen y se proyectan hasta convertirse en ciudadanos con valores. Pero también contamos con actores secundarios, como no, los propios profesionales sanitarios.

Hay algunas patologías y especialidades sanitarias especialmente proclives a ser las protagonistas de la gran pantalla: la Psiquiatría, la Infectología, la Oncología y, sin duda, la Pediatría. Porque la Pediatría, en el fondo, es como una medicina interna que agrupa todas las anteriores y mucho más. Según la Comisión Nacional de la Especialidad de Pediatría y sus Áreas Específicas, se define la Pediatría como la medicina integral del periodo evolutivo de la existencia humana desde la concepción hasta el final de la adolescencia, época cuya singularidad reside en el fenómeno de crecimiento, maduración y desarrollo biológico, fisiológico y social que, en cada momento, se liga a la íntima interdependencia entre el patrimonio heredado y el medio ambiente en el que el niño se desenvuelve.

Con esa definición, imaginemos el caudal de guiones que se pueden aplicar al séptimo arte, relacionados con la Pediatría, entendiendo como tal aquellas películas que tengan a niños y adolescentes como personajes principales, en estado de salud o enfermedad y alrededor de su entorno social. Y así ha sido.

Casi cualquier patología médica ha tenido su hueco en la gran pantalla. En algunas películas, las enfermedades se utilizan de modo contextual, para dar verosimilitud al argumento; en otras, son el centro del argumento. Según García-Sánchez, coeditor de la revista Medicina y Cine4, las películas se pueden clasificar en relación con la sanidad en cuatro tipos:

  • Saludables: no hay rastro de enfermedad.
  • Puntuales: solo aparece alguna alusión a la enfermedad, muy esporádica. Se pueden considerar aquellas que ofrecen al menos tres secuencias sobre una manifestación clínica, prueba diagnóstica o tratamiento asociado a una entidad patológica.
  • Relevantes: el proceso mórbido acompaña de modo constante a alguno/s de los protagonistas y sobre el que se describe las manifestaciones clínicas, se practica alguna prueba diagnóstica y/o se aplica algún tratamiento. Y estas situaciones se producen en al menos cuatro secuencias cinematográficas.
  • Argumentales: la película se centra en el impacto que causa la enfermedad, de forma que la enfermedad (o el enfermo y su familia y entorno) son los protagonistas y que permite encontrar las fases del proceso (clínica, diagnóstico, tratamiento y resolución) que se transmiten tanto en el guión literario (historia) como en el guión técnico (encuadres, iluminación, movimiento de la cámara, música, efectos sonoros, etc.).

De una forma general, podemos decir que algunas patologías médicas son especialmente proclives a ser tratadas por el cine (de forma puntual, relevante o argumental) y, entre ellas, destacan las que ya hemos citado previamente: patologías psiquiátricas, infecciosas, oncológicas y, sin duda, las patologías pediátricas.

El cine es una oportunidad para hablar con arte, ciencia y conciencia alrededor de la Pediatría y, sobre todo, de los niños y adolescentes y su entorno. Una oportunidad para mejorar la relación profesional con el paciente y, repetimos, para mejorar la humanización en nuestra práctica clínica y abrir el debate bioético.

Actores principales

Cientos de películas hablan sobre niños y sobre enfermedades infantiles, bien como argumento central o periférico, donde ellos son los actores principales: defectos congénitos, enfermedades genéticas, enfermedades degenerativas, enfermedades oncológicas, enfermedades neurológicas, etc. O también películas que se centran en temas alrededor de problemas de la infancia: maltrato infantil, marginación y pobreza, analfabetismo, adopción, delincuencia, drogadicción, etc. Películas cuyos personajes centrales son niños, con distintas edades, y a través de sus ojos nos devuelven la visión de sus familias o de la sociedad en que se desenvuelven, sociedades del primer y también del tercer mundo, sociedades próximas y sociedades exóticas. Porque la vida de los niños es de cine.

En el blog Pediatría basada en pruebas (www.pediatriabasadaenpruebas.com) hemos podido profundizar sobre un buen número de temas relacionados con enfermedades, patologías o problemas en la infancia y adolescencia. Desde enero de 2010, y de forma ininterrumpida, publicamos todos los sábados una entrada de “Cine y Pediatría”: ya son más de 280 posts y las 155 primeras entradas han sido recogidas los libros Cine y Pediatría 15, Cine y Pediatría 26 y Cine y Pediatría 37 (con el cuarto volumen en camino).

  • Enfermedades raras y defectos congénitos: Freaks (Tod Browning, 1932), El hombre elefante (David Linch, 1980), Máscara (Peter Bogdanovich, 1984), El aceite de la vida (George Miller, 1992), Frágiles (Jaume Balagueró, 2005), Medidas extraordinarias (Tom Vaughan, 2009), Cromosoma 5 (María Ripoll, 2013)...
  • Síndrome de Down: Duo: the true story of gifted child wih Down syndrome (Alexandre Ginnsz, 1996), El octavo día (Jacon Van Dormel, 1996), Up síndrome (Duane Graves, 2000), Todo por ella (Paul Saphiro, 2000), After life (Alison Peebles, 2003), León y Olvido (Xavier Bermúdez, 2004), Les paraules de Vero (Octavia Masiá, 2005), Coming down the mountain (Julie Anne Robinson, 2007), Yo también (Álvaro Pasto y Antonio Naharro, 2009), Anita (Marcos Carnevale, 2009)...
  • Autismo/síndrome de Asperger: Rain Man (Barry Levinson, 1988), Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001), Mary and Max (Adam Elliot, 2009), María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010), Mi nombres es Khan (Karan Johar, 2010)...
  • Malos tratos en la infancia, en cualquiera de sus formas (desde los malos tratos al bullying, desde la pederastia al trabajo infantil): La zona oscura (Tim Roth, 1999), El Bola (Achero Mañas, 2000), Antes de la tormenta (Reza Parsa, 2000), L.I.E. (Michael Cuesta, 2001), De niños (Joaquín Jordà, 2003), El Polaquito (Juan Carlos Desanzo, 2003), Voces inocentes (Luis Mandoki, 2004), Sombras del tiempo (Florian Gallenderger, 2004), Hard Candy (David Slade, 2005), Klass (Ilmar Raag, 2007), Ben X (Nic Barlthazar, 2007), Adiós pequeña, adiós (Ben Affleck, 2007), Cobardes (José Corbacho y Juan Cruz, 2008), Bullying (Josetxo San Mateo, 2009), Flor del desierto (Sherry Horman, 2009), Silencio de hielo (Baran Bo Odar, 2010), No tengas miedo (Montxo Armendáriz, 2011), Polisse (Maïwen, 2011), 7 cajas (Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, 2011), Hijos de la medianoche (Deepa Mehta, 2012)...
  • Adopción infantil: Corazones rasgados (Gyllenhaal Stephen, 1995), La casa de los babys (John Sayles, 2003), La pequeña Lola (Bertrand Tavernier, 2004), Nordeste (Juan Solana, 2005), Vete y vive (Radu Mihaileanu, 2005), El niño de Marte (Menno Meyjes, 2007), Cuando ella me encontró (Helen Hunt, 2007), La vergüenza (David Planell, 2009)...
  • Embarazo y maternidad en adolescentes: Un sabor a miel (Tony Richardson, 1961), Adiós cigüeña, adiós (Manuel Summers, 1971), La que hemos armado (John G Avildsen, 1988), Fifteen & pregnant (Sam Pillsbury, 1998),La fuerza del amor (Matt Williams, 2000), Los chicos de mi vida (Penny Marshall, 2001), Palíndromos (Todd Solondz, 2004), Adolescencia perdida (Peter Werner, 2005), Juno (Jason Reitman, 2007), El primer grito (Gilles de Maistre, 2008), El mejor (Shana Feste, 2009), Precious (Lee Daniels, 2009), Pacto entre adolescentes (Rosemary Rodríguez, 2010), Blog (Elena Trapé, 2010), No llores, mujer (Christy Turlington, 2010), Un feliz acontecimiento (Rémi Bezançon, 2011), Nacer. Diario de maternidad (Jorge Caballero, 2012), Néixer (Ana Victoria Pérez, 2012), Qué esperar cuando estás esperando (Kirk Jones, 2012), Madre (Mabel Lozano, 2013)...
  • Cáncer en la infancia y adolescencia: El llanto de la mariposa (Frank Strecker, 1999), Planta 4.ª (Antonio Mercero, 2003), Camino (Javier Fesser, 2008), La decisión de Anne (Nick Cassavetes, 2009), Cartas a Dios (Éric-Emmanuel Schmitt, 2009), Vivir para siempre (Gustavo Ron, 2010), Cartas al Cielo (David Nixon, 2010), Surviving Amina (Bárbara Celis, 2010), Maktub (Paco Arango, 2011), Declaración de guerra (Valerie Donzelli, 2011), Bajo la misma estrella (Josh Boone, 2014)...
  • Psiquiatría infanto-juvenil: El niño que grito puta (Juan José Campanella, 1991), Inocencia interrumpida (James Mangold, 1999), Las vírgenes suicidas (Sofía Coppola, 1999), Elephant (Gus Van Sant, 2003), Una historia casi divertida (Ryan Fleck y Anna Boden, 2010)...
  • Educación en la infancia y adolescencia: Rebelión en las aulas (James Clavell, 1967), El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989), Mentes peligrosas (John N. Smith, 1995), Hoy empieza todo (Bertrand Tavernier, 1999), Ser y tener (Nicolas Philibert, 2001), La sonrisa de Mona Lisa (Mike Newell, 2003), Los chicos del coro (Christophe Barratier, 2004), Déjate llevar (Liz Friedlander, 2006), La clase (Laurent Cantet, 2008), La Ola (Dennis Gansel, 2008), Solo es el principio (Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi, 2010), Esperando a Superman (Davis Guggenheim, 2010),Profesor Lazhar (Philippe Falardeau, 2011), La educación prohibida (Juan Vautista, 2012), El profesor (Tony Caye, 2012),...
  • Y muchos otros temas. Con la adolescencia casi como la consagración de un nuevo género, casi a la altura del western, del cine policiaco o del cine de ciencia ficción. Cientos y cientos de adolescentes, de vivencias en todos los países, de emociones y de conciencias en todos los idiomas y en esta etapa de la vida que es “tierra de nadie”. Solo enumeraré un pequeño número de ellas: Los chicos del barrio (John Singleton, 1991), Mi Idaho privado (Gus van Sant, 1991),Bienvenidos a la casa de muñecas (Todd Solondz, 1995),Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998), Barrio (Fernando León de Aranoa, 1999), L.I.E. (Michael Cuesta, 2001), Felices dieciséis (Ken Loach, 2002), Thirteen (Catherine Hardwicke,2003), C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005), This is England (Shane Meadows, 2006), Paranoid Park (Gus van Sant, 2007), LOL (Liza Azuelos, 2008),Fish Tank (Andrea Arnold, 2010),Cruzando el límite (Xavi Gimémez, 2010), Neds (Peter Mullan, 2010), Los niños salvajes (Patricia Ferreira, 2011), Iceberg (Gabriel Velázquez, 2011), Dollhouse (Kirsten Sheridan, 2012), Blog (Elena Trapé, 2012), Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chbosky, 2012), 15años y un día (Gracia Querejeta, 2013), Joven y bonita (François Ozon, 2013)...

Y es así como los niños, niñas y adolescentes se constituyen en actores principales y en un universo de emociones.

Actores secundarios

Todos los profesionales sanitarios (médicos, enfermeras y demás personal auxiliar), también forman parte del casting de muchas películas. Especial relevancia tienen los médicos y el estereotipo que se puede tener de ellos:

  • Médicos estilo doctor House: sabios científicos de mente ágil, resolutivos en el diagnóstico diferencial, pero tibios en el contacto, ardientes en la ciencia, pero fríos en la conciencia y el trato con el paciente. Pero cabe decir que Hugh Laurie, el actor que interpreta al doctor House, es, posiblemente, todo lo contrario: un cultivador de artes y humanidades, especialmente un artista del jazz.
  • Médicos estilo doctor Patch Adams: doctores humanos y humanitarios, revolucionarios del orden sanitario y universitario establecido, dispuestos a llevar el contacto y la alegría al paciente, entregados al abrazo y la sonrisa como arma terapéutica. Médicos que quieren humanizar la medicina y humanizar la vida. Es el personaje que, junto con al del profesor John Keating de El club de los poetas muertos, encumbró al reciente desaparecido Robin Williams. Aunque cabe comentar que el verdadero protagonista, Hunter Patch Adams, nunca estuvo satisfecho con la película y con el cliché de creador de la risoterapia.
  • Médicos estilo doctor Sachs: esos profesionales de la sanidad integrales como científicos y como personas, como médicos y casi como confesores. Doctores que convierten casi cada acto médico en una “consulta sagrada”, entregados en cuerpo y alma, que escuchan mucho y hablan menos, que tocan al paciente y que lo sienten. El actor Albert Dupontell trasladó a la gran pantalla las experiencias y vivencias del doctor argelino Marc Zaffran, quien, bajo el pseudónimo de Martin Winckler, escribió su obra más famosa, La maladie de Sachs.
  • Médicos estilo doctor Ross: porque en la vida tiene que haber de todo, aunque este todo sean médicos (en este caso pediatras) así de perfectos. Si bien tengo que declarar que con este papel en la serie Urgencias, George Clooney ha sido una de las personas que más daño ha hecho a la clase pediátrica masculina... más que nada porque a partir de él las comparaciones resultaron odiosas.

LOS EFECTOS ESPECIALES... CUANDO ES POSIBLE (Y BUENO) “PRESCRIBIR” PELÍCULAS

En Pediatría (como en casi todas las ramas y especialidades de la medicina) nos encontramos con patologías y entornos sociosanitarios muy sensibles para pacientes, familiares y para profesionales sanitarios. Es en estos entornos médicos donde no solo hay que prescribir sofisticadas pruebas diagnósticas y modernos tratamientos, sino también películas (antiguas y modernas), que ayudan a comprender la enfermedad y los enfermos, a humanizar la atención, a mejorar el duelo y a profundizar en la relación entre profesionales sanitarios y pacientes8,9.

La prescripción de películas puede orientarse a muy diversos receptores: a estudiantes de medicina, a residentes de Pediatría (y otras especialidades), a los propios especialistas médicos y a otros profesionales sanitarios. También podrían “prescribirse” a familiares de los niños enfermos e, incluso, a los propios niños y/o adolescentes (sanos o enfermos), estudiando muy bien el objetivo que se pretende en cada receptor para que el mensaje positivo llegue correctamente.

Porque, al igual que cualquier medicamento tiene indicaciones y contraindicaciones, condiciones de uso, interacciones y efectos adversos, asimismo, una película debe mirarse con los mismos ojos. No consiste en prescribir, sino en prescribir bien. No consiste en recetar, sino en hacer un buen uso de aquellas películas con alto valor humano, afectivo y emocional, por sus enseñanzas: en este caso hablamos de las que hemos denominado como películas “argumentales”.

No todas las películas serán válidas para todos los potenciales espectadores y debe ser un tema que se maneje con la prudencia, ciencia y conciencia que se merece, teniendo muy presente (en el caso de que nos dirijamos a familias y pacientes) la fase de la enfermedad y el estado de ánimo. Pero no debemos despreciar el valor que tiene el cine como arma educativa y como herramienta de reflexión, y el impacto que puede tener como estrategia de afrontamiento, cuando se pasa de un mero espectador a un auténtico protagonista en la vida real.

Ahora bien, siempre que prescribamos una película estudiemos muy bien su “ficha técnica” con cada una de los pasos a seguir:

  • Nombre de la película.
  • Composición y forma cinematográfica (la propia ficha cinematográfica de la película).
  • Datos clínicos:
    • Indicaciones terapéuticas.
    • Posología y forma de administración.
    • Contraindicaciones.
    • Advertencias y precauciones especiales de empleo.
    • Interacción con otras películas y otras formas de administración.
    • Reacciones adversas.
    • Sobredosis.
    • Incompatibilidades.
    • Periodo de validez.

La prescripción de películas tiene especial interés en las denominadas como consultas “sagradas”, entendiendo como tal aquellos pacientes con problemas que exigen un respeto exquisito, y el tiempo necesario, un tiempo sin prisas para crear una atmósfera de serenidad espiritual y científica, de dignidad con lo que allí se debate entre médico, paciente y familia. Y, aunque toda consulta tiene algo de sagrado, de cruce de límites entre piel y espíritu, al que se puede aportar dignidad y humanidad, hay consultas más sagradas que otras, hay encuentros dignos del máximo respeto, donde no solo mejoran para siempre la relación médico-paciente y obtienen un impacto en salud proporcional, sino que compensan al médico del diario apresuramiento tormentoso. Pongamos como ejemplo dos consultas “sagradas” en Pediatría (el cáncer infantil y el embarazo en adolescentes) y, a través de estos ejemplos, nos atreveremos a prescribir películas “argumentales”.

Hemos seleccionado películas imprescindibles y películas adecuadas:

  • Consideramos como títulos imprescindibles que se pueden recetar aquellas películas que reúnen la combinación de ser buenas películas (desde el punto de vista cinematográfico) y documentos interesantes a la hora de plasmar los aspectos orgánicos y psicológicos en la infancia y adolescencia. Aquellas películas con capacidad docente y de despertar un sano debate alrededor de los sentimientos, emociones y reflexiones.
  • Consideramos como títulos adecuados aquellas películas que, sin llegar a cumplir con un umbral cinematográfico excelente, sí reúnen escenas para favorecer el debate y para aportar valores. Sin duda, complementan la visión general sobre el problema médico o social alrededor de la infancia y adolescencia. Y también son aconsejables para prescribir en un segundo término.

Prescribir películas a lo largo del periodo formativo

  • En la formación pregrado: El doctor (Randa Haines, 1991).

    Mensajes: Cuando se pasa de médico a paciente, cuando nos ponemos en otra piel. Reconocer que los pacientes se sienten asustados y vulnerables y ponen su vida en las manos de sus médicos.

    “Doctores, han pasado mucho tiempo aprendiendo nombres en latín de enfermedades que sus pacientes puedan tener. Ahora van a aprender algo muy sencillo: ¡los pacientes tienen nombre! Sienten miedo, vergüenza y se sienten vulnerables. Se sienten enfermos y, sobre todo, quieren ponerse bien. Por esas razones, ponen sus vidas en nuestras manos”.

  • En la formación posgrado: Patch Adams (Tom Shadyac, 1998).

    Mensajes: la importancia de la risoterapia (y de la humanización) en la atención médica. Ver lo que los demás no ven, lo que los demás deciden no ver, por temor, conformismo o pereza; ver el mundo de forma nueva cada día.

    “La muerte no es enemigo, señores. Si vamos a luchar contra alguna enfermedad hagámoslo contra la peor de todas: la indiferencia.”

  • En la formación médica continuada: Amar la vida (Mike Nichols, 2001).

    Mensajes: una paciente con cáncer nos hace reflexionar a los sanitarios sobre lo que no se debe hacer. Cuando los avances técnicos de la medicina no pueden olvidarse de la humanización.

    “Tengo cáncer, un cáncer insidioso con graves efectos secundarios; perdón, con nocivos efectos secundarios. Tengo un cáncer de ovario en fase cuatro. La verdad es que no hay fase cinco. Ah, y tengo que ser muy fuerte. Como se suele decir normalmente, es una cuestión de vida o muerte”.

No solo el cine panorámico es una oportunidad para mejorar la enseñanza y la humanización en medicina, también las series de televisión sobre temas médicos: Anatomía de Grey, Urgencias, Hospital Central, Scrubs... hasta House (porque también de los errores se aprende...). Cualquier iniciativa artística aplicada a la humanización de la medicina debe ser bienvenida.

Prescribir películas en el cáncer infantil

En un artículo previo10 hemos realizado un recorrido por la Oncología Pediátrica a través de 15 títulos de películas (nueve con la leucemia como protagonista y otras seis con otros tipos de cánceres). Un recorrido por la vida y los sentimientos de Oskar, Paulina, Anne, Antonio, Amina, Sam, Camino, Tyler, Adán, Miguel Ángel, Annabel... y por la vida de sus familias y de los sanitarios que los han atendido.

Películas que nos muestran, con distintas dosis de ciencia y conciencia, el mundo y las emociones del cáncer en la infancia. Películas que proceden de distintos países, pero que, aunque hablen distintos idiomas, hablan de similares duelos y sentimientos.

De la recopilación realizada, destacamos diez títulos, por ser películas que atesoran valores y que pueden ayudar a mejorar la relación médico-paciente: y de ellas, hemos considerado cinco títulos como imprescindibles y 5 títulos como adecuados.

  • Cinco películas adecuadas: El llanto de la mariposa (Frank Strecker, 1999), La decisión de Anne (Nick Cassavetes, 2009), Maktub (Paco Arango, 2011), Vivir para siempre (Gustavo Ron, 2010) y Planta 4.ª (Antonio Mercero, 2003). “¿Por qué esos tienen que estar ahí fuera y nosotros aquí dentro?, ¿por qué...?”.
  • Cinco películas imprescindibles:
    • Camino (Javier Fesser, 2008). "Papá, explícame la parte bonita de la historia, que la fea ya me la sé de memoria...".
    • Cartas a Dios (Eric-Emmanuel Schmitt, 2009) (Fig. 1). “Usted no es Dios, su trabajo es reparar, es un hombre, solo un hombre. Así que afloje un poco, doctor Düsseldorf, relaje esa tensión y no se dé tanta importancia. Si no, no podrá ser médico mucho más tiempo...".
    • Surviving Amina (Bárbara Celis, 2010). “Aceptarlo no significa superarlo”.
    • Cartas al Cielo (Patrick Doughtie y David Nixon, 2010) (Fig. 2). "Me alegro mucho de haber vuelto a casa desde el hospital. Pero sobre todo, me gustaría que mi madre volviese a reír. Es lo que más echo de menos...".
    • Declaración de guerra (Valérie Donzelli, 2011) (Fig. 3). “Querían aguantar por Adán. Por ellos. Pero la realidad les atrapó poco a poco. Dejaron de trabajar, de ver a sus amigos. Se aislaron. Llegó el agotamiento, la soledad. Se separaron y reencontraron varias veces. Y se separaron definitivamente. Cada uno rehízo su vida. No volverían a ser los mismos, pero siempre estarían atados el uno al otro. Ante la enorme prueba que vivieron, no se tambalearon. Destrozados, sí, pero sólidos”.

Figura 1. Cartas a Dios (Éric-Emmanuel Schmitt, 2009) Figura 2. Cartas al Cielo (Patrick Doughtie y David Nixon, 2010) Figura 3. Declaración de guerra (Valérie Donzelli, 2011

Porque en una patología tan sensible para pacientes, para familiares y para profesionales sanitarios como es el cáncer en la infancia y adolescencia, la prescripción de estas películas puede orientarse a estudiantes de Medicina, a residentes de Pediatría (y otros residentes en formación) a su paso por los Servicios/Unidades de Oncología Pediátrica, a los propios especialistas en Pediatría y Oncología y a otros profesionales (enfermería, auxiliares, etc.) que trabaje con niños oncológicos. Porque no debemos despreciar el valor que tiene el cine como arma educativa y como herramienta de reflexión, y el impacto que puede tener como estrategia de afrontamiento, cuando se pasa de un mero espectador a un auténtico protagonista en la vida real. Afrontamiento que es especialmente importante en tres fases del cáncer en Pediatría: en la fase del diagnóstico (incredulidad y sensación de injusticia, dolor), en la fase del tratamiento (y sus fases de negación, incomprensión, indefensión, impotencia, etc.) y en la fase del pronóstico (con la vida, la muerte y las secuelas como corolario).

Prescribir películas en el embarazo en adolescentes

En un artículo previo11 hemos realizado un recorrido por el embarazo en adolescentes a través de 16 títulos de películas. Un recorrido por la vida y los sentimientos de Jo, Paloma, Darcy, Novalee, Bev, Aviva, Jacey, Magdalena, Juno, Rose, Claireece Precious Jones, Sidney, Sara, Sue Ann, Tina... y muchos otras adolescentes, algunas sin nombre reconocible y sin ser encarnadas por estrellas de cine.

Porque las situaciones personales, familiares, sociales, médicas y psicológicas que rodean al embarazo de una adolescente son un filón para el cine. Y los sentimientos que provoca una noticia así sobre una hija adolescente, una hija no emocionalmente preparada para un compromiso vital tan importante como es la maternidad a tan temprana edad. Prescribir películas nos puede ayudar a entender mejor la complejidad de este momento en esta, ya de por sí, compleja etapa de la vida.

De la recopilación realizada, destacamos diez títulos y, de ellas, hemos considerado cinco títulos como imprescindibles y cinco títulos como adecuados.

  • Cinco películas adecuadas: La fuerza del amor (Matt Williams, 2000), Los chicos de mi vida (Penny Marshall, 2001), Adolescencia perdida (Peter Werner, 2005), Quinceañera (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2006) y El mejor (Shana Feste, 2009).

    “Hay mucho más aparte de ti y tu dolor. Hay gente en nuestra vida que necesita nuestra atención”.

  • Cinco películas imprescindibles:
    • Un sabor a miel (Tony Richardson, 1961). “No podías esperar, ¿verdad? Te lanzaste al primer hombre que conociste. Y ahora mira el lío en que te encuentras”.
    • Palíndromos (Todd Solondz, 2004) (Fig. 4). “Las personas acaban como empiezan, nadie cambia nunca. Creen que cambian, pero no. Si ya eres depresiva siempre serás depresiva. Si ahora eres una tonta feliz, así es como serás de mayor... podrás adelgazar, o no tendrás espinillas, podrás broncearte, aumentarte el pecho, cambiar de sexo, da igual, en esencia, desde delante hasta atrás, tengas 13 o 50 años, siempre serás la misma”.
    • Juno (Jason Retiman, 2007) (Fig. 5). “Odio cuando los adultos usan la expresión 'sexualmente activa'. ¿Qué significa eso?, ¿qué me desactivaré algún día?, ¿o es un estado permanente?".
    • Precious (Lee Daniels, 2009) (Fig. 6). “El amor no hizo nada por mí. El amor me golpeó, me violó, me trató de animal, me hizo sentir inútil. Me contagió”.
    • Blog (Elena Trapé, 2010). "Me has enseñado a formar parte de algo a tu lado y de las chicas, sé que soy capaz de superar cualquier cosa. Juntas podemos hacer cualquier cosa, he aprendido que nunca voy a estar sola".

Figura 4. Palíndromos (Todd Solondz, 2004)Figura 5. Juno (Jason Reitman, 2007)Figura 6. Precious (Lee Daniels, 2009)

Películas que nos invitan (con emoción y reflexión) a vivir algunas historias "de cine" sobre el embarazo y la maternidad en adolescentes, que harán meditar sobre muchas otras adolescentes reales. Porque el embarazo como leitmotiv en el cine ha oscilado entre el tono de tragedia y el tono de comedia, pero también hay películas que tratan el tema del embarazo y el parto no para entretener, sino para concienciar. Y, de forma general, también destacamos cinco películas en este aspecto, las cinco con carácter de película documental12:

  • Una película que sacude y emociona profundamente, dando una visión global de las diferentes practicas actuales para recibir al ser humano... y que permite relativizar: la francesa El primer grito (Gilles de Maistre, 2008).

    "Cuenta el Talmud que, mientras permanece en el vientre de su madre, un niño posee todo el saber acumulado en sus vidas anteriores. Por eso, antes del nacimiento, aparece un ángel que sella el labio del afortunado con un dedo, conminándolo así a mantener ese saber en secreto. La intervención angelical deja una huella en el rostro del bebé: la pequeña hendidura entre el labio superior y la base de la nariz. En ese preciso instante, el niño ingresa a la vida olvidándolo todo... y grita por primera vez".

  • Una película que nos acerca al problema del embarazo en el mundo: la estadounidense No llores, mujer (Christy Turlington, 2010).

    “Estoy muy asustada porque no veo a nadie aquí que me pueda ayudar. Rezo a Dios para que me dé fuerza a llegar al hospital. Pero si yo no puedo, Dios me ayudará”.

  • Una película que nos acerca al problema de la maternidad como reto, como experiencia transformadora de la mujer y de la familia: la francesa Un feliz acontecimiento (Rémi Bezançon, 2011).

    “Mi cuerpo estaba insensible. No sentía nada, solo vergüenza. Enfermeras, médicos, comadronas, tocólogos, todos me habían tocado de forma mecánica. Y ahora todo estaba desacralizado. Mi sexo ya no era sexual. Ahora era un lugar de paso, desgarrado, cosido, descosido, sin llegar a cicatrizarse”.

  • Una película que nos acerca al problema del parto en el mundo: la colombiana Nacer. Diario de maternidad (Jorge Caballero, 2012).

    “Yo en otro mundo no quiero ser mujer, quiero ser hombre. Para no sufrir. Para hacerlos y no tenerlos”.

  • Una película que nos acerca al problema del parto respetado, principalmente en el primer mundo: la española Néixer (Ana Victoria Pérez, 2012).

    “Yo diría que la humanización la podríamos resumir en una palabra, y es empatía. Es que tú estés al lado de la persona y percibas cuáles son sus necesidades y cubrirlas”.

Prescribir películas en la salud y en la enfermedad alrededor de la infancia y adolescencia en muchos otros temas:

  • Películas sobre enfermedades raras. Como paradigma de las enfermedades metabólicas podemos elegir El aceite de la vida (George Miller, 1982).

    “Dile a tu cerebro que diga a tu brazo, que diga a tu mano, que mueva tu dedo meñique”.

    Y como paradigma de las enfermedades cromosómicas, la española Cromosoma 5 (María Ripoll, 2013).

    “Y lo que empieza a partir de ahí es mucho trabajo, es mucho dolor, mucha inseguridad, mucha soledad, no sabíamos a dónde ir, no sabíamos a quién recurrir, no hay medios estipulados donde te puedan orientar, no existe... y te sientes muy solo, completamente solo, tienes miedo”.

  • Películas sobre síndrome de Asperger/autismo. Nadie debería dejar de ver esta pequeña joya en plastilina (claymation) sobre el síndrome de Asperger llamada Mary and Max (Adam Elliot, 2009).

    “Las vidas de todos son como una larga acera; algunas están bien pavimentadas; otras, como la mía, tienen grietas”.

    Como nadie debería dejar de ver esta pequeña joya de documental sobre el autismo llamada María y yo (Félix Fernández de Castro, 2010).

    “Ir con María es como ir con Madonna: todo el mundo la mira. Pero esas miradas a veces me molestan y otras me entristecen”.

  • Películas sobre malos tratos. Malos tratos físicos como la que nos presente El Bola (Achero Mañas, 2000).

    “Me daba patadas y me tiraba del pelo... Me quemaba con cigarrillos y me hacía beberme el pis. Antes de irme a la cama me daba una pastilla para hacer caca. Cuando me portaba mal, me encerraba en una habitación a oscuras y me metía en el armario y me decía que hasta que no me arrepintiera no me iba a sacar y que me dejaría allí hasta que me muriera. No me dejaba ir con mis amigos y me hacía trabajar en la ferretería. Me insultaba, me escupía. Decía que le daba asco”.

    Malos tratos tipo bullying, como en Cobardes (José Corbacho y Juan Cruz, 2008).

    “Es un crío, pero sabe cómo hacer daño”.

    Malos tratos como la execrable pederastia, como en No tengas miedo (Montxo Armendáriz, 2011).

    “¿Cómo es posible que la persona que más me quiere me haya destrozado la vida?”.

    Malos tratos como el trabajo infantil, como La espalda del mundo (Javier Corcuera, 2000).

    "Acá en Perú, como no hay trabajo, tenemos que trabajar hasta los niños".

  • Películas sobre la educación, de muchos tipos, algunas actuales como Profesor Lahzar (Philippe Falardeau, 2011).

    "Un aula es un lugar para la amistad, el trabajo y la cortesía. Un lugar lleno de vida al que le dedicas tu vida y en el que te dan su vida".

    Otras más antiguas, pero todo un clásico como El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989).

    "¡Carpe diem! ¡Aprovechen el día presente! ¡Que sus vidas sean extraordinarias!”.

El cine tiene claros fines docentes: la justificación, con base filosófica, muestra la utilidad del formato cinematográfico para hacer presentes y comprender motivaciones y acciones. Las reflexiones que provocan las escenas y la empatía con los personajes es el inicio para abordar el tema del reconocimiento y para mejorar la relación entre los profesionales sanitarios y los pacientes/familiares13. “Prescribir” películas no es ninguna novedad, pero si es un acto poco utilizado en la práctica sanitaria. Por ello abogamos. Y ello defiendo y apoyo en este emblemática sesión de ingreso en ASEMEYA, hoy, 15 de diciembre de 2014.

THE END... CINE Y PEDIATRÍA, UNA NUEVA TRILOGÍA

El séptimo arte está lleno de míticas trilogías. Algunos ejemplos son paradigmáticos, como El Padrino, La Guerra de las Galaxias (tanto la primera trilogía como la precuela), Parque Jurásico, El Señor de los Anillos (tanto la primera trilogía como la precuela del Hobbit), Toy Story, Mad Max, Jason Bourne, Matrix, y un largo etcétera. A todas ellas, y gracias al apoyo de los lectores, hoy podemos decir que hay una más: la trilogía de Cine y Pediatría. Aunque tenemos el firme propósito de que sea tetralogía, pentalogía y más.

Nuestroagradecimiento a todos los que nos han ayudado a llegar hasta aquí. En primer lugar a Exlibris Ediciones por poner “música” donde yo puse “letra”. Y al apoyo de la Asociación Española de Pediatría, de la Asociación Latinoamericana de Pediatría, de la Sociedad Argentina de Pediatría, la Sociedad Colombiana de Pediatría, la Sociedad Portuguesa de Pediatría, de la Sociedad Mexicana de Pediatría, del Festival Internacional de Cine de Alicante, etc., y de los lectores.

Y, sin duda, de todos los familiares y amigos que forman parte del árbol de mi vida. Especialmente a mis dos estrellas en la vida (mi mujer, Mayte, y mi hija María), que brillan con más intensidad que todas las estrellas de Hollywood. Este honor es vuestro, por todas las horas de cine compartido, por compartir la magia, por compartir la vida.

“Ve lo que los demás no ven. Lo que los demás deciden no ver, por temor, conformismo o pereza. Ver el mundo de forma nueva cada día”. Patch Adams (Tom Shadyac, 1998).

“Tú cierra los ojos y abre bien la mente”. Un puente hacia Terabithia (Gábro Csupó, 2007).

“Todos los niños son filósofos, pero solo unos pocos continúan siéndolo”. Solo es el principio (Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi, 2010).

"Dedicado a todos los niños y jóvenes que quieren crecer en libertad". La educación prohibida (Juan Vautista, 2012).

CONFLICTO DE INTERESES

Este texto corresponde al discurso de ingreso del autor en Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA) el pasado 15 de diciembre de 2014. El autor ha publicado los libros Cine y Pediatría 1, Cine y Pediatría 2, Cine y Pediatría 3 y Cine y Pediatría 4.

BIBLIOGRAFÍA

  1. González Blasco P, Roncoletta AFT, Moreto G, Levites MR, Janaudis MA. Medicina de familia y cine: un recurso humanístico para educar la afectividad. Aten Primaria. 2005;36:566-72.
  2. Domingo Moratalla T. Bioética y cine. De la narración a la deliberación. Madrid: San Pablo y Universidad Pontificia de Comillas; 2011.
  3. Moratal Ibáñez LM. El cine y su mirada holística y humanitaria de las enfermedades. Rev Med Cine. 2007;3:85-6.
  4. García Sánchez JE, Trujillano Martín I, García Sánchez E. Medicina y cine. ¿Por qué? Rev Med Cine. 2005;1:1-2.
  5. González de Dios J. Cine y Pediatría: una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica. Madrid: Exlibris Ediciones; 2012.
  6. González de Dios J. Cine y Pediatría 2: una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica. Madrid: Exlibris Ediciones; 2013.
  7. González de Dios J. Cine y Pediatría 3: una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica. Madrid: Exlibris Ediciones; 2014.
  8. González de Dios J. Cine y Pediatría (I): una oportunidad para la docencia y la humanización en nuestra práctica clínica. Rev Pediatr Aten Primaria. 2010;12:299-313.
  9. González de Dios J. Cine y Pediatría (II): infancia y adolescencia en las pantallas de cine de todo el mundo. Rev Pediatr Aten Primaria. 2010;12:e21-e46.
  10. González de Dios J, Tasso Cereceda M, Ogando Díaz B. La mirada del cine al cáncer (II): cuando la oncología pediátrica es la protagonista. Rev Pediatr Atención Primaria. 2012;14:351-68.
  11. González de Dios J, Martínez González C, Ruiz Lázaro PJ. Embarazo y parto en el cine (II): historias de embarazos en adolescentes. Rev Pediatr Aten Primaria. 2013;15:377-91.
  12. González de Dios, Martínez González C, Ruiz Lázaro PJ. Embarazo y parto en el cine (I): emociones y reflexiones. Rev Pediatr Aten Primaria. 2013;15:375.e177-e188.
  13. Blasco PG, Moreto G, Roncoletta AFT, Levites MR, Janaudis MA. Using movie clips to foster learners’ reflections.: improving education in the affective domain. Fam Med. 2006;38:94-6.

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