Vol. 28 - Num. 109
Cartas al director
Lucía Dasí Plasenciaa, Rosario Ros Navarretb
aEIR-Pediatría. Hospital Universitario y Politécnico La Fe. Valencia. España.
bEnfermera supervisora del Área de Gestión Clínica del Niño. Hospital Universitario y Politécnico La Fe. Valencia. España.
Correspondencia: L Dasí. Correo electrónico: luciadasip@gmail.com
Cómo citar este artículo: Dasí Plasencia L, Ros Navarret R. Abordaje interdisciplinar en la salud digital: colaboración de los equipos de Atención Primaria y el entorno educativo . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:[en prensa].
Publicado en Internet: 20-03-2026 - Número de visitas: 9
Sra. Directora:
En el siglo XXI, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la población infanto-juvenil. Este colectivo, definido como “nativos digitales”, nacen, crecen y se desarrollan en una sociedad completamente digitalizada1-3.
Sin embargo, la exposición temprana y generalizada a los dispositivos móviles, redes sociales y videojuegos ha supuesto un cambio significativo en los métodos de aprendizaje, entretenimiento, socialización y comunicación. Esta realidad es especialmente crítica durante la adolescencia, etapa en la que el consumo de pantallas se incrementa exponencialmente, aumentando el riesgo de conductas adictivas3-5. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE)6, en España el 68,8% de los adolescentes de 12 años dispone de un teléfono móvil propio, cifra que asciende al 88,1% a los 13 años.
A pesar de que el empleo de las TIC entraña diversos beneficios, como el acceso a información actualizada y nuevas oportunidades de interacción en tiempo real, la evidencia científica señala que un uso excesivo o inadecuado puede conllevar consecuencias negativas sobre la salud física, psicológica y social de los adolescentes5,7.
Entre las repercusiones más documentadas destaca su impacto sobre el sueño y el descanso nocturno. Diversos estudios han demostrado que el uso generalizado de pantallas en las horas previas del descanso nocturno se asocia a una disminución de la duración y la calidad del sueño, retraso en el inicio del mismo y mayor cansancio diurno5,8,9. Asimismo, el tiempo excesivo de pantallas se asocia con un estilo de vida sedentario que se vincula con una mayor tasa de sobrepeso y obesidad infantil5.
El uso excesivo de redes sociales en los adolescentes puede tener un impacto significativo en su bienestar psicológico. Las nuevas plataformas digitales han ampliado las formas de acoso, dando lugar al ciberacoso o ciberbullying, fenómenos que derivan con frecuencia en ansiedad, depresión, baja autoestima y aislamiento social10. Asimismo, la exposición precoz a contenidos inadecuados, como la pornografía, puede distorsionar la percepción de las relaciones afectivo-sexuales y tiende a normalizar conductas violentas o machistas11.
Ante la actual situación de nuestra sociedad, la prevención del uso problemático de las pantallas se convierte en una prioridad de Salud Pública. En este escenario, los equipos de Atención Primaria de Pediatría desempeñan un papel fundamental en la prevención y en la detección precoz de los riesgos en salud digital12. Su acceso directo a la comunidad, el contacto continuado con los adolescentes y sus familias a través de la consulta de Atención Primaria y su formación en promoción y prevención de la salud, hacen de los profesionales de la Pediatría y Enfermería pediátrica agentes clave para fomentar hábitos digitales saludables, identificar de forma temprana factores de riesgo y fortalecer la capacidad de los adolescentes para tomar decisiones responsables en el entorno digital. Este abordaje se considera especialmente eficaz cuando se promueve la implicación activa de la familia y se establece una coordinación estrecha con el entorno escolar y los recursos comunitarios, favoreciendo un acompañamiento integral del menor13,14.
En este marco se encuentra la iniciativa del Plan Digital Familiar15, impulsada por la Asociación Española de Pediatría desde el ámbito sanitario, con la participación de profesionales de Atención Primaria, educación y servicios comunitarios. Su finalidad es disminuir los riesgos a nivel físico, mental y social sobre los que impacta la tecnología tanto en la infancia como en la adolescencia y en la etapa adulta. El Plan Digital Familiar pretende que, mediante la capacitación de los padres y el ejemplo de estos en la familia, se disminuyan los riesgos de los medios digitales, se promueva la educación digital y se adopten acuerdos familiares sobre el uso de las TIC.
El entorno escolar se considera un espacio clave para la educación para la salud, permitiendo desarrollar intervenciones grupales adaptadas a la edad y al contexto sociocultural del alumnado. Numerosos estudios confirman que las intervenciones escolares lideradas por enfermeras son eficaces para reducir conductas problemáticas y mejorar las habilidades de autorregulación, especialmente cuando son constantes en el tiempo e integran componentes educativos, familiares, terapéuticos y comunitarios16-18.
En este contexto de intervención, la enfermera escolar tiene un rol fundamental en la promoción de la salud digital y en la prevención de los riesgos asociados al uso de pantallas. Su presencia en el entorno educativo garantiza una observación continua de la conducta de los niños y adolescentes, garantizando la detección precoz de conductas de riesgo o señales de malestar relacionados con el uso de las TIC. Asimismo, la enfermera escolar actúa como nexo entre el sistema sanitario, el centro educativo y la familia, asegurando la continuidad de las intervenciones iniciadas desde la consulta de Atención Primaria. La coordinación entre la enfermera escolar, el pediatra y la enfermera pediátrica contribuye a un abordaje integral, comunitario y sostenido de la salud digital del adolescente20.
En conclusión, el trabajo conjunto del equipo multidisciplinar de Pediatría en Atención Primaria permite abordar uno de los principales desafíos de la salud en la adolescencia. Gracias a su proximidad a la comunidad y al contacto continuo con las familias, este nivel asistencial puede contribuir de forma relevante a prevenir el uso problemático de las pantallas, mediante la detección precoz de factores de riesgo, la educación en salud digital y la coordinación con la familia, el entorno escolar y los recursos comunitarios. Promover la implantación de intervenciones preventivas en salud digital supone una inversión en el bienestar de los adolescentes, favoreciendo el desarrollo de hábitos saludables, críticos y responsables en un contexto digital cada vez más complejo.
Las autoras declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.
INE: Instituto Nacional de Estadística · TIC: tecnologías de la información y la comunicación.