Vol. 28 - Num. 111
Colaboraciones especiales
aPediatra de Atención Primaria. Madrid. España.
Correspondencia: A Hernández. Correo electrónico: ahmerino@gmail.com
Cómo citar este artículo: Hernández Merino A. Inteligencia artificial, ética e integridad de las publicaciones científicas; recomendaciones de las principales revistas médicas . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:[en prensa].
Publicado en Internet: 09-09-2026 - Número de visitas: 289
Resumen
Introducción: el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial (IA) y los grandes modelos lingüísticos (LLM) están transformando la publicación científica. Si bien ofrece perspectivas prometedoras, plantea incertidumbres sobre la veracidad, el sesgo y la confidencialidad. Este texto expone las directrices de los principales comités y revistas médicas globales.
Recomendaciones editoriales: organismos de referencia como el ICMJE exigen políticas explícitas sobre la IA. Respecto a los autores, es obligatoria la total transparencia y la declaración del uso, versión y propósito de la IA. Ninguna IA puede ser considerada autora o coautora debido a su incapacidad para asumir responsabilidades legales o éticas. Se acepta su uso para asistencia lingüística y corrección gramatical bajo estricta supervisión, y se prohíbe la simulación de datos, invención de pacientes o redacción automatizada de discusiones. En cuanto a revisores y editores, se recomienda no cargar manuscritos en plataformas de IA salvo autorización expresa de los autores y condiciones de control, para no comprometer la confidencialidad.
Conclusiones: la IA es una herramienta de gran utilidad que requiere un marco regulatorio estricto y supervisión humana continua para evitar sesgos, plagio o invención de datos. Pese al desarrollo de detectores automatizados de IA, la responsabilidad ética final de preservar la integridad científica recae de forma exclusiva en los autores, revisores y editores.
Palabras clave
● Ética en la ciencia ● Integridad científica ● Inteligencia artificial ● Publicación científicaEn los últimos años los usos y aplicaciones de la inteligencia artificial (IA) han experimentado un crecimiento exponencial en, prácticamente, todos los ámbitos de la actividad humana. Aunque no lo sepamos ni la percibamos, la IA está detrás de la actividad humana cotidiana.
La Medicina, la Pediatría y el ámbito de la comunicación y publicación de contenidos científicos no son excepciones a lo dicho. En muchos casos, los cambios y avances al amparo de la IA constituyen verdaderos nuevos paradigmas. En el campo de la Pediatría, su impacto en la atención sanitaria está siendo significativo, con aplicaciones que abarcan desde el diagnóstico por imagen hasta la monitorización remota de pacientes y la personalización de tratamientos1,2.
En este texto se exponen los puntos clave de los posicionamientos de algunas revistas médicas importantes relacionados con los usos de la IA en el proceso de preparación y publicación de artículos científicos.
La IA está presente en las distintas fases de la publicación científica desde hace varios años, y no es aventurado decir que su papel se incrementará sustancialmente en adelante. Numerosos nuevos usos hacen de la IA una herramienta muy prometedora.
Sin duda ya es una herramienta muy valiosa, aunque también es fuente de incertidumbre respecto a: los límites éticos, los resultados potencialmente incorrectos, incompletos o sesgados y el respeto a la confidencialidad de los contenidos.
Con el objeto de aprovechar sus posibilidades y evitar o paliar las limitaciones mencionadas, algunas entidades reconocidas, impulsadas por editoriales, editores y autores sensibilizados, han desarrollado recomendaciones de uso de la IA en el proceso editorial, desde los propios autores hasta las revistas, revisores y editores. En este punto, los referentes son los siguientes, sobre todo el citado en primer lugar:
Una modalidad de IA, los grandes modelos lingüísticos (en inglés: large language models, LLM) tienen como objetivo generar lenguaje natural en contextos determinados, como los relacionados con la atención sanitaria, la investigación y la escritura científica3. La particularidad de esta IA es que no “consultan bases de datos”, sino que predicen palabras a tenor de las anteriores, por lo que son capaces de escribir con asombrosa fluidez, aunque no siempre con respeto a la veracidad4.
En este punto hay que destacar que los límites de la IA no están establecidos, y que los riesgos de fraudes a gran escala deben considerarse con gran interés y contrarrestarse con nuevas herramientas de detección.
El Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (en inglés: International Committee of Medical Journal Editors, ICMJE) constituye la referencia clave para la mayoría de las publicaciones médicas. En sus recomendaciones de enero de 2026 aborda las cuestiones relativas al uso de la inteligencia artificial (IA) en las publicaciones médicas, tanto en la vertiente del autor, como del editor, los revisores y las propias revistas5. Las recomendaciones más importantes se resumen a continuación:
La gran mayoría de las revistas importantes de ámbito mundial recogen, con pocas diferencias y matices, las recomendaciones del ICMJE, COPE y WAME6. Entre ellas están, por ejemplo, por orden alfabético:
Annals of Internal Medicine; BMJ. BMJ Author Hub. AI use; JAMA Network; Lancet. Editorial Policies; Nature. Editorial Policies. Artificial Intelligence (AI); New England Journal of Medicine (NEJM). Editorial Policies; Pediatrics, author instructions; Science Journals. Editorial Policies; Science. Science journals’ guidelines for AI usage.
En el ámbito pediátrico de habla española, el posicionamiento de Anales de Pediatría asume los principios expuestos por Elsevier.
Todas estas publicaciones, y probablemente otras muchas, destacan entre sus recomendaciones:
Las IA, tal como las conocemos, resultan ya sumamente útiles y prometen un futuro que apenas vislumbramos hoy. Pero exigen un marco regulatorio y de consenso en el que desarrollarse, y la supervisión humana estricta en cada paso del proceso para garantizar su uso conforme a los estándares éticos comúnmente aceptados en las poblaciones democráticas y transparentes.
En la Tabla 1 se muestra un resumen de los principios generales que la mayoría de las publicaciones médicas actuales reconocen6,7.
| Tabla 1. Usos de la inteligencia artificial (IA) en el proceso de comunicación y publicación de contenidos científicos6,7 | |||
|---|---|---|---|
| Usos de la IA | Declaración | Aceptabilidad ética | Observaciones |
| Citar ideas generadas por IA como creaciones originales propias | - | Inaceptable | Sin la obligada atribución, constituye plagio |
| Utilizar imágenes de pacientes generadas o editadas con IA | Obligatoria | Solo aceptable con declaración detallada | Necesita también la autorización expresa del paciente o representante |
| Recopilación o análisis de datos | Obligatoria | Solo aceptable con declaración detallada y exposición de los datos crudos | Afecta a una parte crucial del proceso científico |
| Redacción de partes del manuscrito | Obligatoria | Solo aceptable con declaración | Afecta a la originalidad, interpretación y presentación |
| Generación de figuras o tablas | Obligatoria | Solo aceptable con declaración | Afecta a la originalidad, interpretación y presentación |
| Asistencia lingüística, corrección gramatical o el perfeccionamiento del texto | Opcional pero recomendable | Aceptable | - |
| Búsqueda y formateo de referencias bibliográficas | Opcional | Aceptable | Precaución con los errores -no infrecuentes con la IA- en la precisión e integridad de las referencias |

Una limitación de la IA advertida en no pocas ocasiones es la falta de reproducibilidad, pues la misma pregunta, repetida, se sigue de distintas respuestas. También se ha constatado la capacidad de la IA para fabricar o inventar datos o referencias bibliográficas. Por ello, las aportaciones de las IA deben comprobarse mediante procedimientos verificados.
Se han desarrollado aplicaciones para detectar el uso de la IA en textos científicos, pero no están libres de controversias y limitaciones. Al final, en opinión de algunos autores, los avances en este objetivo ─detectar el uso de IA─ siempre van por detrás de la evolución de las propias capacidades de la IA. Es decir, que la responsabilidad de autores, revisores y editores seguirá siendo la clave.
Se ha señalado que el uso reiterado de las IA y su extensión a cada vez más ámbitos conlleva el riesgo de la pérdida de habilidades por parte de las personas (escritura, búsqueda, lectura crítica y evaluación de bibliografía, etc.). Seguramente ─esperamos─ que otros aspectos ─beneficios netos─ asociados a la IA reduzcan o compensen estas pérdidas. La evolución humana está llena de ejemplos.
Para la preparación de este texto se ha utilizado la ayuda de una IA de uso común y gratuito (Gemini, de Google, versión 3.5 Flash)8 que ha aportado una búsqueda y resumen de textos de posicionamiento de distintas publicaciones médicas de alcance mundial en sus políticas editoriales respecto a la IA; la información proporcionada y los enlaces a fuentes primarias han sido comprobados por el autor. También ha proporcionado un resumen del texto y ha propuesto palabras clave (y su correspondiente traducción al inglés), que luego han sido revisados y editados por el autor. Finalmente, ha llevado a cabo una revisión lingüística y ortográfica del conjunto del texto.
El autor declara no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.
IA: inteligencia artificial · ICMJE: Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (International Committee of Medical Journal Editors) · LLM: modelo grande de lenguaje (por sus siglas del inglés, Large Language Model).