Vol. 28 - Num. 111

Casos clínicos en Digestivo

Edema vesicular secundario a infecciones virales: diagnóstico diferencial con la colecistitis alitiásica

Lorena Fernández Iglesiasa, Alicia Ramos Blancoa, M.ª Teresa Castro García-Montesinosb, Ana Sola Aparicioc, Elisa Aguirre Pascuald, Iván Carabaño Aguadoe

aMIR-Pediatría. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid. España.
bMIR-Pediatría. Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Santander. Cantabria. España.
cMIR-Pediatría. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. Navarra. España.
dSección de Radiología Infantil. Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid. España.
eSección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Infantil. Servicio de Pediatría. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid. España.

Correspondencia: L Fernández. Correo electrónico: lfiglesias@salud.madrid.org

Cómo citar este artículo: Fernández Iglesias L, Ramos Blanco A, Castro García-Montesinos MT, Sola Aparicio A, Aguirre Pascual E, Carabaño Aguado I. Edema vesicular secundario a infecciones virales: diagnóstico diferencial con la colecistitis alitiásica . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:377-80. https://doi.org/10.60147/93e4d710

Publicado en Internet: 25-09-2026 - Número de visitas: 257

Resumen

El engrosamiento de la pared vesicular es un hallazgo ecográfico relativamente frecuente en Pediatría y suele tener un cierto carácter inespecífico, por lo que puede plantear dificultades diagnósticas. En ausencia de litiasis, puede generar confusión con la colecistitis alitiásica, pese a tratarse de entidades con diferente significado clínico y manejo. Mientras que la colecistitis alitiásica implica una inflamación primaria vesicular con riesgo de complicaciones, el edema vesicular suele corresponder a un fenómeno reactivo secundario a procesos sistémicos y presenta un curso autolimitado. En este contexto, es fundamental evitar el sobrediagnóstico de colecistitis basado exclusivamente en hallazgos ecográficos. El engrosamiento aislado de la pared vesicular debe interpretarse siempre en relación con la clínica, los datos analíticos y el resto de los hallazgos de imagen.

Palabras clave

● Colecistitis alitiásica ● Edema ● Hepatitis A ● Vesícula biliar ● Virus de Epstein-Barr

INTRODUCCIÓN

El engrosamiento de la pared vesicular es un hallazgo ecográfico inespecífico que, por sí solo, no permite establecer el diagnóstico de colecistitis1. En la edad pediátrica con frecuencia se observa en el contexto de procesos sistémicos, especialmente infecciones virales, un edema de la pared vesicular de carácter transitorio2,3. En estos casos, se trata habitualmente de un fenómeno reactivo y no de una patología primaria de la vesícula biliar, a diferencia de la colecistitis alitiásica, en la que la vesícula constituye el foco principal del proceso inflamatorio4.

El objetivo de este trabajo es describir dos casos clínicos de edema vesicular secundario a infecciones sistémicas y resaltar la importancia de su reconocimiento para evitar intervenciones diagnósticas y terapéuticas innecesarias.

A continuación, se presentan dos casos clínicos de edema vesicular secundario a infecciones sistémicas, que ilustran esta entidad y su evolución favorable con manejo conservador.

CASO CLÍNICO

Caso 1

Adolescente de 14 años que consulta por febrícula, dolor abdominal de predominio epigástrico y en hipocondrio derecho. Asociaba ictericia, sin coluria ni acolia, y no presentaba vómitos. En Urgencias se realizó un análisis de sangre, que evidenció hipertransaminasemia marcada (ALT 3921 U/l; AST 2428 UI/l), con patrón colestático (GGT 238 U/l, FA 442 U/l) e hiperbilirrubinemia total de 7,4 mg/dl. Asimismo, presentaba alteración de la coagulación que requirió la administración de una dosis de vitamina K. Se solicitaron serologías y se decidió ingreso para estudio. Durante la hospitalización se confirmó una infección aguda por el virus de la hepatitis A (VHA). La ecografía abdominal mostró un marcado engrosamiento de la pared vesicular, sin evidencia de afectación de la vía biliar. La evolución fue favorable, con adecuado control del dolor y mejoría de los parámetros a las 24 horas, incluyendo normalización de la coagulación y descenso de transaminasas. Ante esta evolución, se decidió el alta con seguimiento ambulatorio (Figura 1).

Figura 1. Edema vesicular. Vesícula de paredes engrosadas, en un paciente con infección por el virus de la hepatitis A
Figura 1. Edema vesicular. Vesícula de paredes engrosadas, en un paciente con infección por el virus de la hepatitis A
 

Caso 2

Varón de 9 años que acude a Urgencias por ictericia de dos días de evolución, asociada a mialgias, decaimiento y sensación distérmica no cuantificada de una semana de evolución. Refería coluria sin acolia y algún episodio de vómitos en los días previos. No presentaba antecedentes de viajes recientes ni consumo de fármacos/productos de herbolario. En la evaluación inicial se objetivó hipertransaminasemia moderada (ALT 412 U/l, AST 399 U/l), con patrón colestático (GGT 178 U/l, FA 839 U/l) e hiperbilirrubinemia a expensas de bilirrubina directa (7,2 mg/dl). La coagulación y la glucemia eran normales. La ecografía abdominal evidenció un marcado engrosamiento de la pared vesicular con contenido anecoico, sin dilatación de la vía biliar. Se completó el estudio con serologías y se decidió ingreso para monitorización y manejo sintomático. Durante el ingreso se confirmó una infección aguda por el virus de Epstein-Barr (VEB). La evolución fue favorable, con mejoría progresiva de los parámetros bioquímicos, lo que permitió el alta con seguimiento ambulatorio (Figura 2).

Figura 2. Edema vesicular. Marcado engrosamiento de las paredes de la vesícula biliar de contenido anecoico sin evidencia de contenido anómalo, en un paciente con infección por el virus Epstein Barr
Figura 2. Edema vesicular. Marcado engrosamiento de las paredes de la vesícula biliar de contenido anecoico sin evidencia de contenido anómalo, en un paciente con infección por el virus Epstein Barr
 

DISCUSIÓN

El engrosamiento de la pared vesicular es un hallazgo ecográfico frecuente en la edad pediátrica y constituye un reto diagnóstico1. Aunque clásicamente se ha asociado a colecistitis, en niños es más habitual que refleje un proceso reactivo secundario a enfermedades sistémicas, particularmente infecciosas2,5. En este sentido, tanto la hepatitis A como la infección por el virus de Epstein-Barr (VEB), descritas en nuestros casos, se han relacionado con edema vesicular transitorio en el contexto de un cuadro inflamatorio generalizado3,6.

La diferenciación entre el edema vesicular secundario y la colecistitis alitiásica resulta fundamental, dado que el enfoque terapéutico y el pronóstico difieren de forma significativa4. En la colecistitis alitiásica, la vesícula constituye el foco primario de inflamación y suele asociar una clínica más florida (fiebre, dolor abdominal persistente, signos de irritación peritoneal) y marcadores inflamatorios elevados4,7. Se trata de una entidad menos frecuente en la infancia, pero potencialmente grave, que suele aparecer en pacientes con enfermedad sistémica grave o situaciones de estrés fisiológico, y se asocia a mayor morbimortalidad7,8.

Por el contrario, el edema vesicular reactivo aparece en el contexto de una enfermedad sistémica, suele cursar con clínica dominada por el proceso de base y presenta una evolución autolimitada, como se observa en ambos pacientes2,3. Además, algunas series pediátricas han demostrado que la mayoría de los casos de engrosamiento vesicular acalculoso se resuelven con tratamiento sintomático y sin necesidad de intervención quirúrgica2.

Desde el punto de vista fisiopatológico, el engrosamiento vesicular en infecciones virales se ha atribuido a mecanismos como el aumento de la permeabilidad capilar, la congestión venosa y la hipoalbuminemia relativa, factores que favorecen la extravasación de líquido hacia la pared vesicular5,6. En el caso de la hepatitis A, la afectación hepatocelular y el componente colestásico pueden contribuir a estos hallazgos ecográficos3. De forma similar, el VEB puede producir afectación hepática con colestasis y cambios ecográficos transitorios6.

Nuestros casos ilustran varios aspectos clínicamente relevantes. En ambos pacientes, la ecografía mostró un marcado engrosamiento de la pared vesicular sin evidencia de litiasis ni dilatación de la vía biliar, hallazgos que, en ausencia de otros signos de gravedad, orientan hacia un proceso secundario1. Asimismo, la evolución favorable con tratamiento conservador y la mejoría paralela de los parámetros analíticos refuerzan el carácter benigno de esta entidad2. Estos datos son clave para evitar intervenciones innecesarias, como el uso inapropiado de antibióticos o la indicación quirúrgica.

La interpretación aislada del hallazgo ecográfico puede conducir a un sobrediagnóstico de colecistitis y a un manejo agresivo5. La ausencia de fiebre persistente, leucocitosis significativa o empeoramiento clínico, junto con la identificación de una etiología infecciosa sistémica, deben hacer sospechar un edema vesicular reactivo.

En conclusión, el engrosamiento de la pared vesicular en pediatría no debe interpretarse de forma aislada como signo de colecistitis. Las infecciones virales, como la hepatitis A y la causada por el virus de Epstein-Barr, pueden producir edema vesicular transitorio con curso benigno y resolución espontánea. El reconocimiento de esta entidad permite evitar pruebas complementarias y tratamientos innecesarios, especialmente antibioterapia e intervenciones quirúrgicas, favoreciendo un manejo conservador y seguro del paciente.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.

RESPONSABILIDAD DE LOS AUTORES

Contribución de los autores: revisión bibliográfica, redacción de los casos clínicos y del cuerpo del texto (LFI, ARB, MTCGM y ASA), supervisión de los aspectos radiológicos y selección de las imágenes representativas (EAP), revisión del  documento final y supervisión de la calidad científica del mismo (ICA).  

Los autores confirman que tienen el consentimiento de los padres/tutores para publicar información de su hijo/a.

ABREVIATURAS

ALT: alanina aminotransferasa · AST: aspartato aminotransferasa · FA: fosfatasa alcalina · GGT: gamma-glutamil transpeptidasa · VEB: virus de Epstein-Barr · VHA: virus de la hepatitis A.

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