Vol. 28 - Num. 109
Originales
Laura Rodríguez Martíneza, Paz González Rodríguezb
aPediatra. CS de Munguía. Munguía. Vizcaya. España.
bPediatra. CS Barrio del Pilar. Madrid. España.
Correspondencia: L Rodríguez. Correo electrónico: l.rodriguezma@hotmail.com
Cómo citar este artículo: Rodríguez Martínez L, González Rodríguez P. Prevalencia de la insatisfacción corporal en preadolescentes e influencia de las redes sociales: estudio transversal . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:[en prensa].
Publicado en Internet: 25-02-2026 - Número de visitas: 237
Resumen
Introducción: la imagen corporal se construye desde la infancia y está influida por factores socioculturales. En la preadolescencia, etapa con gran sensibilidad a la comparación social y a la internalización de ideales estéticos, el uso intensivo de redes sociales puede constituir un factor de riesgo de insatisfacción corporal. Este estudio tiene como objetivo analizar la prevalencia de la insatisfacción corporal en preadolescentes y su posible relación con el uso de redes sociales.
Material y métodos: se realizó un estudio observacional, transversal, analítico y descriptivo de 171 preadolescentes de 9 a 12 años del área de salud de Munguía (Vizcaya). Se utilizó la Escala de Siluetas de Collins para evaluar la percepción e insatisfacción corporal, y se aplicaron cuestionarios validados sobre hábitos de uso de las redes sociales. Se utilizaron pruebas χ², t de Student, ANOVA o Kruskal-Wallis, según la distribución de las variables, además de coeficientes de concordancia y tamaños del efecto.
Resultados: el 56,1% de los participantes manifestó algún grado de insatisfacción corporal, siendo más prevalente en las chicas (p = 0,003) y en quienes no tenían hermanos (p <0,001). Aunque no se observó una relación significativa entre la insatisfacción corporal y el uso general de redes sociales, sí se encontró una asociación moderada con el uso de Instagram (p = 0,011).
Conclusiones: se observa una elevada prevalencia de insatisfacción corporal en preadolescentes, especialmente en las chicas, asociada al uso de Instagram. Estos hallazgos subrayan la necesidad de intervenciones preventivas tempranas que promuevan una imagen corporal positiva y un uso crítico de las redes sociales.
Palabras clave
● Imagen corporal ● Insatisfacción corporal ● Preadolescente ● Redes socialesLa imagen corporal es la representación mental y emocional que una persona construye de su propio cuerpo. Es un concepto multifacético que integra percepciones, actitudes y emociones sobre la apariencia física1. Su desarrollo comienza desde el nacimiento y depende tanto de aspectos objetivos (forma o tamaño corporal) como de influencias sociales, culturales y psicológicas2.
La insatisfacción corporal, entendida como la discrepancia entre la imagen real y la ideal, se manifiesta en pensamientos y emociones negativas hacia el cuerpo y afecta al bienestar psicológico y físico2. Diversos estudios indican que incluso en edades tempranas pueden aparecer preocupaciones y distorsiones sobre la imagen corporal, asociadas a la internalización de ideales estéticos reforzados por el entorno familiar, los pares y los medios de comunicación3-5. Esta insatisfacción se relaciona con baja autoestima, ansiedad, depresión y conductas alimentarias de riesgo3,6,7.
El uso intensivo de las tecnologías digitales, especialmente las redes sociales, ha incrementado la exposición a contenidos que promueven ideales de belleza poco realistas, asociado a mayores niveles de insatisfacción corporal6,8,9. El uso de las plataformas digitales es parte integral de la vida diaria, sobre todo entre los jóvenes10,11. En España, el 98% de los adolescentes accede a Internet y casi el 80% usa redes sociales como principal actividad online, iniciándose en algunos casos antes de los 10 años. Uno de cada tres menores presenta un uso problemático de Internet12,13.
Las redes sociales no solo facilitan la interacción social, sino que también difunden ideales estéticos y fomentan comparaciones constantes14. Los algoritmos, los filtros y la búsqueda de validación mediante “me gusta” contribuyen a distorsionar la percepción corporal y de los estándares de belleza15,16.
La preadolescencia, marcada por los cambios físicos y sociales, es una etapa especialmente vulnerable para desarrollar percepciones negativas del cuerpo, influidas por factores biológicos, culturales y sociales2,3. La falta de madurez crítica favorece la comparación social y la internalización de estándares de belleza irreales, aumentando la probabilidad de determinadas conductas, como la restricción alimentaria o la evitación social11. Esta sensibilidad a las opiniones externas, junto con la construcción de la identidad, los hace especialmente vulnerables a influencias como las redes sociales9. Pese a ello, los estudios centrados en preadolescentes siguen siendo limitados.
Dado que en adolescentes y adultos jóvenes se ha observado una relación entre una mayor exposición a redes sociales y elevados niveles de insatisfacción corporal14-16, este estudio plantea que un patrón similar podría presentarse también en la población preadolescente. Comprender esta relación permitirá diseñar intervenciones educativas, familiares y comunitarias orientadas a promover una imagen corporal positiva desde etapas tempranas del desarrollo.
Los objetivos del estudio son: conocer la prevalencia de la insatisfacción corporal en una población preadolescente de Vizcaya, identificar los hábitos de uso de las tecnologías digitales en esta población y analizar la relación entre el uso de estas tecnologías y la percepción de la imagen corporal.
Se llevó a cabo un estudio observacional, analítico y transversal en el centro de salud de Munguía, en la comarca de Mungialdea (Vizcaya).
La recogida de datos se efectuó en los meses de marzo y abril de 2025. Se incluyeron en el estudio preadolescentes de 9 a 12 años, escolarizados en centros educativos de Mungialdea. Se excluyeron menores con discapacidad física, trastornos de la conducta alimentaria o problemas de salud mental diagnosticados.
Se determinó que una muestra aleatoria de 168 individuos era suficiente para estimar, con un nivel de confianza del 95% y una precisión de ±7 unidades porcentuales, un porcentaje poblacional previsto en torno al 57%4.
La selección se obtuvo mediante un procedimiento por conglomerados en una etapa. De los ocho centros educativos seleccionados, dos aceptaron participar e incluyeron a todo el alumnado de 4º a 6º de Educación Primaria y 1º de ESO. La participación limitada a dos centros educativos puede condicionar la representatividad de la muestra y debe tenerse en cuenta al interpretar y generalizar los resultados.
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación Clínica de Euskadi. Se obtuvo el consentimiento informado de los tutores legales y el asentimiento de los menores. La recogida de datos se realizó en horario lectivo, con sesiones guiadas de hasta 60 minutos.
Se recogieron datos sociodemográficos y antropométricos: edad, sexo, número de hermanos, peso y talla (medidos directamente), calculándose el índice de masa corporal (IMC) siguiendo protocolos estandarizados. La percepción e insatisfacción corporal se evaluaron mediante la Escala de Siluetas de Collins, validada para población infantil, que compara la figura percibida con la ideal4,17. Los hábitos digitales y el uso de redes sociales se midieron mediante dos cuestionarios: la Encuesta sobre hábitos de uso de redes sociales elaborada por el Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León18 y el Cuestionario sobre el uso de redes sociales, diseñado y validado para población preadolescente en el Principado de Asturias19.
El análisis se realizó con el software R (v4.4.0). Se aplicaron estadísticos descriptivos y pruebas χ2, t de Student, ANOVA o Kruskal-Wallis, según la naturaleza y distribución de las variables. Se calcularon tamaños del efecto (δ de Cliff, ε2, phi y Cramér’s V) y coeficientes de concordancia (kappa ponderado y α de Krippendorff), cuya interpretación se realizó conforme a los puntos de corte resumidos en la Tabla 1. Se consideró significación estadística un valor de p <0,05 (intervalo de confianza del 95% [IC 95]).
| Tabla 1. Tamaños del efecto y coeficientes de concordancia utilizados e interpretación | ||
|---|---|---|
| Estadístico | Tipo de análisis | Interpretación |
| δ de Cliff | Comparaciones no paramétricas entre grupos (variable cuantitativa) | <0,05 insignificante; 0,05-0,09 muy pequeño; 0,10-0,19 pequeño; 0,20-0,29 medio; 0,30-0,39 grande; ≥0,40 muy grande |
| ε2 | Kruskal–Wallis (>2 grupos) | <0,01 muy pequeño; 0,01-0,05 pequeño; 0,06-0,13 medio; ≥0,14 grande |
| φ / V de Cramér | Asociación entre variables categóricas (χ2) | <0,05 insignificante; 0,05-0,09 muy pequeño; 0,10-0,19 pequeño; 0,20-0,29 medio; 0,30-0,39 grande; ≥0,40 muy grande |
| κ de Cohen (ponderado) | Concordancia entre variables categóricas | 0-0,20 ninguna; 0,21-0,39 mínima; 0,40-0,59 débil; 0,60-0,79 moderada; 0,80-0,90 fuerte; >0,90 casi perfecta |
| α de Krippendorff | Concordancia global | <0 desacuerdo sistemático; 0 ninguno; <0,67 pobre; 0,67-0,79 moderado; ≥0,80 satisfactorio; 1 perfecto |

El estudio cumplió los principios de la Declaración de Helsinki y la normativa del Reglamento General de Protección de Datos, garantizando el anonimato y la confidencialidad.
La muestra final del estudio estuvo formada por 171 preadolescentes. Las características de los participantes se muestran en la Tabla 2.
| Tabla 2. Características de los participantes | ||
|---|---|---|
| Variable | Categoría/Opción | Valor |
| Edad | Mediana [P25; P75] | 11,00 [10,00; 12,00] |
| Sexo | Hombre | 99 (57,8%) |
| Mujer | 72 (42,1%) | |
| Centro educativo | Concertado | 112 (65,5%) |
| Público | 59 (34,5%) | |
| Número de hermanos | 0 | 31 (18,1%) |
| 1 | 109 (63,7%) | |
| 2 | 28 (16,3%) | |
| 3 | 3 (1,7%) | |
| Lugar entre hermanos | 1.º | 103 (60,2%) |
| 2.º | 61 (35,6%) | |
| 3.º | 6 (3,5%) | |
| 4.º | 1 (0,5%) | |
| Peso (kg) | Mediana [P25; P75] | 39,1 [33,3; 44,5] |
| Talla (m) | Media (DE) | 1,4 (0,1) |
| IMC | Mediana [P25; P75] | 18,7 [17,8; 20,6] |
| Clasificación según IMC | Normopeso | 128 (74,8%) |
| Sobrepeso | 20 (11,7%) | |
| Obesidad | 23 (13,4%) | |
| Bajo peso | 0 (0%) | |
| Actividad deportiva/semana | Ninguno | 3 (1,7%) |
| 1-2 días | 33 (19,3%) | |
| 3-4 días | 60 (35,2%) | |
| 5-7 días | 74 (43,2%) | |
| Horas de sueño nocturno | <8 h | 14 (8,1%) |
| 8-10 h | 116 (68,2%) | |
| >10 h | 41 (23,5%) | |
|
IMC: índice de masa corporal. |
||

El 43,9% de los participantes se mostró satisfecho con su cuerpo, mientras que el 56,1% manifestó algún grado de insatisfacción. Se observaron diferencias significativas en función del sexo: la insatisfacción corporal fue mayor en las chicas que en los chicos (mediana -0,50 vs. 0,00; p = 0,003). El tamaño del efecto, estimado mediante δ de Cliff, fue medio (r = 0,25; IC 95: 0,08 a 0,41).
No se hallaron diferencias relevantes en función de la edad (p = 0,086; ε2 = 0,008) ni del tipo de centro educativo (p = 0,075). En cambio, sí se encontraron diferencias significativas según la presencia de hermanos (p <0,001): quienes no tenían hermanos mostraron mayores niveles de insatisfacción corporal, con un efecto grande (r = -0,39; IC 95: -0,57 a 0,19).
Entre quienes expresaron insatisfacción corporal, la mayoría (76,1%) manifestó querer un cuerpo más delgado, frente a un 23,9% que prefería un cuerpo más robusto. Esta diferencia fue estadísticamente significativa (p <0,001), con un tamaño del efecto grande, con relevancia clínica (h de Cohen = 1,10). Al comparar por sexo (Figura 1), se observó que el deseo de un cuerpo más delgado fue más frecuente en las chicas (88,6%) que en los chicos (65,4%), diferencia también significativa (p = 0,016; δ de Cliff = 0,25), correspondiente a un efecto de magnitud media.
| Figura 1. Gráfico que muestra diferencias significativas en el tipo de cuerpo deseado según el sexo. Las mujeres insatisfechas (88,64%) mostraron una mayor preferencia por un cuerpo más delgado que los hombres (65,38%). En cambio, el 34,62% de los hombres deseaban un cuerpo más robusto, frente al 11,36% de las mujeres. Esta diferencia fue estadísticamente significativa (p = 0,016), con un tamaño del efecto medio (δ de Cliff = 0,25) |
|---|
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La mayoría de los participantes se percibió con un peso normal, en línea con la clasificación por IMC, aunque no siempre coincidieron ambas valoraciones (Figura 2). El análisis de concordancia mostró un coeficiente Kappa de 0,318 (p <0,001), lo que refleja una concordancia moderada y significativa entre la percepción corporal y el peso real. En conjunto, el 59,4% mostró coincidencia entre ambas medidas, aunque persistió cierta variabilidad individual en la percepción del propio cuerpo.
La Tabla 3 resume los principales hábitos de uso de los medios digitales observados en la muestra.
| Tabla 3. Hábitos de uso de dispositivos digitales | |||
|---|---|---|---|
| Acceso y uso de dispositivos | Porcentaje | Contenido visualizado | Porcentaje |
| Internet en casa | 98,8% | Música | 43,9% |
| Uso internet | 100% | Videojuegos | 35,1% |
| Smartphone propio | 43,3% | Deporte | 32,8% |
| Videoconsola | 59,1% | Humor | 26,3% |
| Ordenador propio | 53,8% | Salud y belleza | 14,6% |
| Tableta propia | 49,1% | Arte | 11,1% |
| Reloj inteligente | 47,4% | Moda | 8,8% |
| Móvil familiar | 46,2% | Tiempo de uso días laborables | |
| Tareas escolares | 91,2% | Menos de una hora | 50,2% |
| Escuchar música | 84,8% | Entre 1 y 3 horas | 25,7% |
| Buscar información no escolar | 71,9% | Entre 3 y 6 horas | 3,5% |
| Ver vídeos en plataformas | 92,4% | Más de 6 horas | 0,5% |
| Videojuegos solo | 60,8% | Tiempo de uso fin de semana | |
| Videollamadas con familia | 60,2% | Menos de una hora | 22,8% |
| Mensajería instantánea con familia | 56,7% | Entre 1 y 3 horas | 53,2% |
| Videollamadas con amigos | 45,6% | Entre 3 y 6 horas | 13,4% |
| Noticias | 28,1% | Más de 6 horas | 5,8% |
| Uso de redes sociales y plataformas | Dormir con dispositivo en habitación | 34,7% | |
| YouTube | 93,6% | Uso antes de dormir | |
| 49,7% | Smartphone | 18,8% | |
| TikTok | 38,0% | Tableta | 17,6% |
| Perfil propio en red social | 28,7% | Ordenador | 5,2% |
| 19,3% | Smart TV | 31,7% | |
| 8,2% | Control familiar y normas uso TIC | ||
| 1,8% | Control familiar general | 91,0% | |
| A quién siguen en redes | Control horario | 79,1% | |
| Influencers | 55,0% | Control lugares visitados | 66,4% |
| Amigos | 21,6% | Control redes sociales | 65,4% |
| Familia | 15,2% | Control parental en dispositivos | 43,6% |
| Compañeros de clase | 14,0% | Normas uso TIC centro escolar | 99,4% |
| Profesores | 2,3% | ||

Se observaron diferencias estadísticamente significativas en los patrones de uso según el sexo (Figura 3). Las chicas reportaron un mayor uso de tabletas propias (62,5% vs. 39,4%; p = 0,005) y una mayor frecuencia de conexión para revisar correos electrónicos (69,4% vs. 39,4%; p < 0,001). Asimismo, consumen con mayor frecuencia contenido relacionado con moda, salud y belleza (p <0,01). En contraste, los chicos mostraron un uso significativamente mayor de videoconsolas (75,8% vs. 36,1%; p <0,001) y videojuegos, tanto en solitario (79,8% vs. 34,7%; p <0,001) como en grupo presencialmente (58,6% vs. 26,4%; p <0,001), en línea con conocidos (66,7% vs. 22,2%; p <0,001) y con desconocidos (46,5% vs. 5,6%; p <0,001). También consumen más contenido relacionado con deportes y videojuegos (p <0,01) y siguen a más influencers.
| Figura 3. Gráfico que muestra diferencias significativas en los hábitos de uso de las tecnologías de la información y comunicación en función del sexo |
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En cuanto al uso según la edad, se evidenció un aumento progresivo en el acceso y uso de ciertas tecnologías. El porcentaje de niños con smartphone propio se incrementa significativamente con la edad, pasando del 20,6% a los 9 años al 75,6% a los 12 años (p <0,001). De manera similar, el uso de WhatsApp y correo electrónico es notablemente más frecuente entre los mayores (p <0,001). La Figura 4 muestra cómo evolucionan los principales usos digitales entre los 9 y 12 años, incluyendo únicamente las variables que presentan diferencias estadísticamente significativas.
No se encontraron diferencias relevantes en cuanto a los hábitos de uso asociadas al tipo de colegio, tener hermanos, las horas de sueño ni el nivel de actividad física.
Se analizó la asociación entre la insatisfacción corporal y el uso de diversas redes sociales (YouTube, Twitch, WhatsApp, Instagram, Twitter, Facebook y otras) mediante análisis bivariados y estimación del tamaño del efecto utilizando el estimador δ de Cliff. No se observaron diferencias significativas entre usuarios y no usuarios (p = 0,953; δ = -0,01; IC 95: -0,36 a 0,34), lo que sugiere la ausencia de una relación relevante en la muestra estudiada.
Al analizar redes específicas, solo el uso de Instagram mostró una asociación significativa con la insatisfacción corporal (p = 0,011), con un tamaño del efecto moderado (δ = 0,27; IC 95: 0,06 a 0,46). En contraste, el uso de otras plataformas (YouTube, Twitch, WhatsApp, Twitter, Facebook, TikTok, otras) no se asoció significativamente con la insatisfacción corporal (todos los p >0,3), presentando efectos nulos o muy pequeños (Tabla 4).
| Tabla 4. Asociación entre el uso de redes específicas e insatisfacción corporal | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| N (%) usuarios | Mediana insatisf. [P25-P75] | p-valor | r (δCliff) | IC 95 | Interpretación clínica | |
| Perfil en red social | 49 (28,7%) | 0,00 [-1,00; 0,00] | 0,783 | 0,03 | [-0,16; 0,21] | Insignificante |
| Visita redes sociales | 161 (94,1%) | 0,00 [-1,00; 0,00] | 0,953 | -0,01 | [-0,36; 0,34] | Insignificante |
| YouTube | 160 (93,6%) | 0,00 [-1,00; 0,00] | 0,720 | -0,06 | [-0,39; 0,28] | Muy pequeño |
| Twitch | 5 (2,9%) | 0,00 [0,00; 0,00] | 0,428 | -0,20 | [-0,61; 0,30] | Pequeño |
| 85 (49,7%) | 0,00 [-1,00; 0,00] | 0,326 | 0,08 | [-0,09; 0,25] | Muy pequeño | |
| 33 (19,3%) | -1,00 [-1,00; 0,00] | 0,011 | 0,27 | [0,06; 0,46] | Moderado | |
| 3 (1,8%) | 0,00 [-0,50; 0,00] | 0,955 | -0,02 | [-0,59; 0,57] | Insignificante | |
| 14 (8,2%) | -0,25 [-1,00; 0,00] | 0,950 | 0,18 | [0,00; 0,35] | Pequeño | |
| TikTok | 65 (38,0%) | 0,00 [-1,00; 0,00] | 0,950 | 0,18 | [0,00; 0,35] | Pequeño |
| Otras redes sociales | 12 (7,0%) | 0,00 [-0,62; 0,00] | 0,747 | -0,05 | [-0,37; 0,28] | Muy pequeño |
|
IC 95: intervalo de confianza del 95% |
||||||

Este estudio tuvo tres objetivos principales. En primer lugar, analizar la prevalencia de la insatisfacción corporal en preadolescentes. Más de la mitad de los participantes (56,1%) manifestó algún grado de disconformidad con su imagen, lo que indica que se trata de un fenómeno frecuente en esta etapa del desarrollo. Esta cifra es coherente con investigaciones previas que describen la insatisfacción corporal como una cuestión recurrente incluso antes de la adolescencia4,20.
En consonancia con la literatura existente, se observaron diferencias significativas según el sexo, siendo las chicas más propensas a experimentar insatisfacción corporal que los chicos (p = 0,003, tamaño del efecto medio). Este hallazgo confirma su mayor vulnerabilidad a los ideales de delgadez socialmente promovidos e interiorizados desde edades tempranas, a través de diversos agentes de socialización, especialmente los medios digitales9,14,20.
Además, se identificó una asociación estadísticamente significativa entre la ausencia de hermanos y mayores niveles de insatisfacción corporal (p <0,001, tamaño del efecto grande). Aunque este hallazgo ha sido escasamente abordado en la literatura, podría explicarse por la falta de referentes familiares con los que compararse o validarse, lo que intensificaría la influencia de modelos externos, como los presentes en las redes sociales. Dado el diseño transversal del estudio, se requiere investigación adicional para confirmar esta posible relación, representando una línea interesante para futuros trabajos.
En cuanto al deseo de cambio corporal, la mayoría de quienes manifestaban insatisfacción prefería un cuerpo más delgado, tendencia más marcada en las chicas (88,6%) que en los chicos (65,4%). Estos últimos mostraron mayor inclinación por un cuerpo robusto, reflejando los diferentes ideales corporales internalizados según el sexo: delgadez en las mujeres y musculatura en los hombres, en línea con los estudios previos4.
Respecto a la percepción corporal y su concordancia con el IMC, se observó una correspondencia moderada (κ = 0,318). Se identificó una tendencia a la infraestimación del peso, evidenciando perceptivas vinculadas en la literatura con la insatisfacción corporal y las conductas alimentarias desadaptativas9,21.
No se hallaron diferencias por edad ni por tipo de centro, apoyando la idea de que factores como la pubertad, las relaciones entre pares o familiares influyen más en la autoimagen que variables demográficas fijas. Las intervenciones preventivas deberían centrarse así en los hitos del desarrollo biopsicosocial5.
El segundo objetivo fue analizar los hábitos digitales y el uso de las redes sociales. Los datos muestran un uso muy extendido de estas plataformas: el 94,1% de los participantes reportó visitar redes sociales, una cifra similar a la de estudios recientes19. Sin embargo, solo el 28,6% tenía un perfil activo, lo cual podría estar relacionado con las restricciones de edad establecidas por las propias plataformas. No obstante, esta limitación no impide su exposición a contenidos potencialmente perjudiciales, especialmente considerando que los influencers son las figuras más seguidas por los menores22.
En cuanto al tipo de contenidos, predominan aquellos relacionados con la música, los videojuegos y el humor, mientras que temas como la política o la gastronomía generan escaso interés. Este hallazgo plantea desafíos importantes para la alfabetización mediática, que deberá adaptarse a los intereses reales de esta cohorte para resultar efectiva. Se observaron patrones de consumo diferenciados por sexo: los chicos consumen más contenidos deportivos y de videojuegos, y las chicas, sobre moda, arte, música o salud/belleza, en línea con lo ya reportado19,23.
Respecto al uso de Internet, el consumo recreativo supera al académico, destacando el uso intensivo de plataformas como YouTube (93,5%) y TikTok (38%). Un tercio de los preadolescentes utiliza pantallas antes de dormir, lo que podría afectar al descanso. La mayoría de las familias (91%) establece normas sobre el uso digital, aunque solo el 43,6% emplea herramientas de control. A nivel escolar, el 99,4% de los participantes indica la existencia de normas sobre el uso, lo que evidencia una preocupación creciente por un acceso tutelado.
El tercer objetivo exploró la relación entre la insatisfacción corporal y el uso de redes. En términos generales, no se halló una asociación significativa entre el uso global de las redes sociales y la insatisfacción corporal en la población evaluada, a diferencia de lo descrito en estudios previos en poblaciones adolescentes y de adultos jóvenes8,21. Estos resultados sugieren que la relación entre redes sociales e insatisfacción corporal podría manifestarse de forma distinta en la preadolescencia, una etapa con un uso extendido, pero, en muchos casos, aún moderado y sujeto a control familiar. Además, la creciente sensibilización social sobre los riesgos del uso de pantallas y redes (a través de campañas escolares, iniciativas familiares y comunitarias) podría estar favoreciendo unos patrones de consumo más conscientes, atenuando la influencia de contenidos idealizados.
Al analizar redes específicas, se identificó un efecto moderado y estadísticamente significativo entre el uso de Instagram y la insatisfacción corporal (p = 0,011, δ = 0,27), coherente con investigaciones que señalan esta plataforma como una de las de mayor impacto negativo sobre la imagen corporal6,21. Su carácter visual y la exposición a imágenes idealizadas favorece procesos de comparación social que incrementan la preocupación por la apariencia y disminuyen la autoestima, particularmente en mujeres jóvenes24,25.
En contraste, otras plataformas (YouTube, TikTok, Twitch, WhatsApp, Facebook y Twitter) no mostraron una asociación significativa, lo que sugiere que el impacto de las redes sociales sobre la autoimagen depende del tipo de contenido, la frecuencia de exposición y la dinámica de interacción social6.
Estos hallazgos subrayan la necesidad de estudios futuros que profundicen en el efecto de distintos tipos de redes, contenidos, interacción y contextos familiares y sociales sobre la percepción corporal en preadolescentes.
El estudio presenta algunas limitaciones. Su diseño transversal no permite establecer relaciones causales, y la muestra, restringida a dos centros escolares, reduce la representatividad de los resultados. La información sobre los hábitos digitales fue autoinformada, lo que puede conllevar un posible sesgo de deseabilidad social; y no se valoró el desarrollo puberal, aspecto que podría influir en la percepción corporal. Para futuras investigaciones, se recomienda incorporar medidas del estadio puberal, por ejemplo, mediante la escala de Tanner, a fin de controlar esta variable crucial en la preadolescencia. Pese a ello, los hallazgos ofrecen una base sólida para futuras investigaciones e intervenciones preventivas adaptadas a la etapa preadolescente.
Más de la mitad de los preadolescentes presenta insatisfacción corporal, con una mayor prevalencia en las chicas y en quienes no tienen hermanos.
Aunque el uso de redes sociales es generalizado, solo Instagram mostró una asociación significativa con la insatisfacción corporal.
La exposición temprana al entorno digital plantea desafíos en salud y educación. Pese a las limitaciones, estos hallazgos ofrecen una base sólida para intervenciones preventivas, como talleres de alfabetización mediática y fomento de la diversidad corporal en los ámbitos escolar y familiar. Los resultados del estudio, como el impacto específico de Instagram y las diferencias observadas entre chicos y chicas, pueden guiar la selección de contenidos y estrategias en estas intervenciones, adaptándolas a las necesidades de cada grupo. Se requieren estudios longitudinales para profundizar en los mecanismos que vinculan el uso de las redes sociales con la imagen corporal durante la preadolescencia.
Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.
Todos los autores han contribuido de forma equivalente en la elaboración del manuscrito publicado.
Este estudio ha sido remitido para su presentación parcial al Congreso de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) 2026. El manuscrito remitido constituye una versión más elaborada y completa del estudio.