Vol. 28 - Num. 112

A la Pediatría desde el Arte

Juego de niños. Pieter Bruegel, 1560

Daniel Ruiz Ruiz de Larramendia, Isabel Gordo Baztánb, Patricia Sierrasesúmaga Martínc, Neus Saloni Gómezd

aPediatra. CS Alsasua. Navarra. España.
bServicio de Pediatría. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. Navarra. España.
cServicio de Urgencias Extrahospitalarias. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. Navarra. España.
dPediatra. CS Irurzun. Navarra. España.

Correspondencia: D Ruiz. Correo electrónico: druizruiz@alumni.unav.es

Cómo citar este artículo: Ruiz Ruiz de Larramendi D, Gordo Baztán I, Sierrasesúmaga Martín P, Saloni Gómez N. Juego de niños. Pieter Bruegel, 1560 . Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:[en prensa].

Publicado en Internet: 13-10-2026 - Número de visitas: 28

Juego de niños. Pieter Bruegel, 1560

Juego de niños. Pieter Bruegel, 1560

Juego de niños.
Pieter Bruegel, 1560. Óleo sobre tabla. 116,4 × 160,3 cm. Kunsthistorisches Museum, Viena (Austria).

Children’s Games, pintada por Pieter Bruegel el Viejo en 1560, constituye una de las representaciones más extraordinarias de la infancia en la historia del arte. La obra muestra una plaza abarrotada por más de doscientos niños inmersos en cerca de ochenta juegos diferentes: peonzas, zancos, muñecas, luchas simuladas, carreras o juegos de equilibrio. Aunque concebida siglos antes del nacimiento de la Pediatría moderna, la pintura refleja con sorprendente precisión aspectos fundamentales del desarrollo infantil reconocidos hoy por la medicina y la psicología evolutiva.

Desde la mirada pediátrica, el cuadro ilustra el juego como herramienta esencial para el crecimiento físico, cognitivo y socioemocional. Cada escena representa una oportunidad de aprendizaje: coordinación motora, lenguaje, imaginación, negociación de normas, tolerancia a la frustración y construcción de vínculos sociales. Bruegel retrata además una infancia activa y autónoma, donde el movimiento y la interacción con otros niños ocupan el centro de la experiencia cotidiana.

En una época marcada actualmente por el sedentarismo, la sobreexposición a pantallas y la reducción del juego libre, la obra adquiere una relevancia contemporánea inesperada. Numerosas sociedades científicas defienden hoy el juego no estructurado como un determinante clave de salud infantil, con impacto positivo sobre el neurodesarrollo, la regulación emocional y la prevención de problemas de salud mental.

Children’s Games puede interpretarse así como un antecedente artístico de la visión integral de la pediatría: el niño entendido no solo como organismo biológico, sino como ser social, creativo y emocional cuya salud depende también de la capacidad de jugar, explorar y relacionarse con su entorno.