Revista Pediatría de Atención Primaria 109

Carta al director Ecosistemas digitales y salud mental infantil Daniel Ruiz Ruiz de Larramendi a , Lucía Aznar Gracia a , Isabel Gordo Baztán b , Patricia Sierrasesúmaga Martín c a Pediatra. CS Tudela Este. Navarra • b Pediatra. Hospital Universitario de Navarra. Pamplona. Navarra • c Pediatra. Servicio de Urgencias Extrahospitalarias. Navarra. Recibido: 27-enero-2026 Aceptado: 14-febrero-2026 Publicado en Internet: 20-marzo-2026 Daniel Ruiz Ruiz de Larramendi: druizruiz@alumni.unav.es Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:133-5 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 133 Cómo citar este artículo: Ruiz Ruiz de Larramendi D, Aznar Gracia L, Gordo Baztán I, SierrasesúmagaMartín P. Ecosistemas digitales y saludmental infantil. Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:133-5. https://doi.org/10.60147/076d75c0 El uso de pantallas en la infancia y adolescencia se ha incrementado exponencialmente, generando preocupaciones sobre su impacto en la saludmen- tal, el sueño y el desarrollo cognitivo y social. Tradi- cionalmente, las recomendaciones pediátricas se centraban en limitar la duración del tiempo frente a pantallas, pero la evidencia reciente indica que este enfoque es insuficiente. El reciente posiciona- miento de la American Academy of Pediatrics (AAP), mediante la publicación titulada Digital Ecosystems, Children, and Adolescents , represen- ta un cambio de paradigma respecto a guías anteriores. La declaración introduce el concepto de ecosistema digital, definido como el conjunto de factores que determinan la interacción del niño con dispositivos y contenidos digitales, incluyendo el tipo de conte- nido (educativo, creativo, social…), la forma de inte- racción (uso con o sin supervisión), el contexto de uso (momento del día, ubicación, rutina familiar…) y el diseño de las plataformas (algoritmos, publici- dad, técnicas de enganche…). Este enfoque recono- ce que no es suficiente medir la exposición en ho- ras; el impacto sobre la salud mental y el desarrollo infantil depende de la combinación de estos ele- mentos y de cómo interactúan entre sí 1 . Uno de los puntos centrales del posicionamiento es la identificación de riesgos y factores protecto- res dentro de estos ecosistemas. La evidencia revi- sada por la AAP indica que contenidos pasivos, no supervisados y diseñados para mantener la aten- ción del usuario pueden aumentar la probabilidad de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y dificultades en la autorregulación emocional 2,3 . Por el contrario, contenidos educativos, creativos o socialmente interactivos, utilizados bajo supervi- sión y en contextos familiares adecuados, funcio- nan como factores de protección y favorecen el desarrollo cognitivo y emocional 1 . Este análisis en- fatiza la importancia de que los pediatras com- prendan y evalúen la interacción digital de cada niño de forma individualizada, en lugar de aplicar límites generales de tiempo. La declaración de la AAP también destaca la res- ponsabilidad social de las plataformas digitales y de la sociedad para crear entornos seguros y salu- dables para los menores. Esto incluye la regulación de algoritmos, publicidad dirigida, notificaciones y

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