Revista Pediatría de Atención Primaria 109
Daniel Ruiz Ruiz de Larramendi, et al . Ecosistemas digitales y salud mental infantil Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:133-5 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 134 mecánicas de diseño que fomentan la permanen- cia prolongada en las plataformas. La declaración advierte que la exposición no supervisada a estas dinámicas puede exacerbar problemas de salud mental y comportamiento en niños y adolescen- tes 1 . Esta dimensión resalta la necesidad de una intervención multidisciplinaria que incluya a pe- diatras, educadores, familias y legisladores, lo que refuerza el papel de la Atención Primaria como eje de orientación y prevención. El posicionamiento ofrece recomendaciones adap- tadas a la edad, sin fijar límites rígidos de tiempo, lo que permite una aplicación flexible en la prácti- ca clínica. Para menores de dos años, se recomien- da evitar el uso de pantallas, salvo videollamadas con familiares; entre 2 y 5 años, el uso debe cen- trarse en contenido educativo de alta calidad, su- pervisado por adultos; a partir de los seis años y en adolescentes, se prioriza un balance saludable en- tre tiempo digital y actividades no digitales, inclu- yendo juego, interacción social y ejercicio físico 1 . Este enfoque permite al pediatra orientar a las fa- milias de manera individualizada, considerando el desarrollo, las necesidades y las circunstancias de cada niño. En la Atención Primaria, la implementación de es- tas recomendaciones requiere estrategias prácti- cas. Los pediatras pueden evaluar el uso digital mediante preguntas estructuradas sobre tipo de contenido, contexto y duración, así como detectar signos de sobreexposición que impacten el bienes- tar emocional. Es fundamental promover rutinas familiares que incluyan zonas libres de tecnología, supervisión del contenido, fomento de actividad física y espacios de interacción social presencial 1 . La identificación temprana de problemas asocia- dos con el uso de pantallas permite derivar a servi- cios de salud mental cuando sea necesario, inte- grando prevención y manejo clínico. El posicionamiento de la AAP también enfatiza la educación y el diálogo familiar como herramientas esenciales. No basta con limitar las horas de pan- talla; es necesario enseñar a los niños y adolescen- tes a evaluar críticamente el contenido digital, de- sarrollar habilidades de autorregulación y mantener un equilibrio saludable entre la vida di- gital y otras actividades. Esto requiere un abordaje comunicativo y colaborativo, donde los pediatras actúan como guías y asesores, ayudando a las fa- milias a establecer normas coherentes con la evi- dencia y adaptadas al contexto de cada hogar 1 . En conclusión, la reciente publicación de la AAP proporciona un marco conceptual y práctico para abordar el impacto de la tecnología digital en la infancia y adolescencia. Su enfoque integral, basa- do en ecosistemas digitales, permite a los pedia- tras de Atención Primaria ofrecer recomendacio- nes personalizadas que consideren calidad de contenido, contexto, interacción familiar y respon- sabilidad social de las plataformas. La guía consti- tuye una herramienta clave para la prevención y promoción de la salud mental, favoreciendo un uso equilibrado y seguro de la tecnología, más allá de la simple medición de horas frente a las panta- llas. La implementación de estas estrategias en la práctica clínica requiere diálogo, educación fami- liar y colaboración multidisciplinaria, con el objeti- vo de proteger y potenciar el desarrollo integral de los niños y adolescentes en la era digital. CONFLICTO DE INTERESES Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo. ABREVIATURAS AAP: American Academy of Pediatrics.
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