Revista Pediatría de Atención Primaria 109

Carmen Garrido Colino. Del éxito terapéutico al reto asistencial: el papel clave de Atención Primaria en los supervivientes de cáncer infantil y adolescente Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:13-5 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 14 infantil y adolescente presentan al menos una en- docrinopatía; el 16,7% desarrollan dos y el 6,6%, tres o más, siendo las más comunes la obesidad, las dislipemias, la diabetes mellitus tipo 2 y los trastornos hormonales 2 . Asimismo, los supervi- vientes presentan un riesgo hasta diez veces supe- rior de cardiopatía isquémica y accidente cerebro- vascular en comparación con la población general de su misma edad, riesgo que puede persistir du- rante al menos cuatro décadas tras la finalización del tratamiento 2 . Este riesgo cardiovascular se cla- sifica como alto o muy alto en función de la dosis acumulada de antraciclinas, la radioterapia que incluya el área cardíaca y las toxicidades asociadas al trasplante de progenitores hematopoyéticos. Otras secuelas relevantes incluyen las alteraciones óseas, como osteopenia, osteoporosis y necrosis avascular 3 , así como la aparición de segundas neo- plasias. La incidencia acumulada de cualquier se- gunda neoplasia (benigna o maligna) alcanza aproximadamente el 33% a los 50 años, y la de neoplasias malignas se sitúa en torno al 20% 2 . Además, se ha notificado un exceso de mortalidad en supervivientes tras 10, 20 y 30 años tras haber superado la enfermedad por causas no neoplási- cas, y que podrían beneficiarse de iniciativas que buscan prevenir la aparición de morbilidades de novo (prevención primaria) y de detectar secuelas de forma temprana (prevención secundaria) 4 . En países europeos y Estados Unidos, existen pro- gramas integrales de seguimiento y acompaña- miento de los largos supervivientes al cáncer pe- diátrico y adolescente, en los que se empodera al superviviente y a sus familias con información adecuada para su autocuidado. En ellos, se fomen- ta la prevención de condiciones y patologías futu- ras y la adquisición de hábitos saludables, existien- do personal formado en efectos secundarios a largo plazo. Dichos programas han conseguido disminuir la mortalidad asociada a síndromes me- tabólicos, problemas cardiovasculares y segundos tumores de forma significativa, disminuyendo la mortalidad temprana 5 . En nuestro país, sin embar- go, existe una brecha significativa entre las necesi- dades reales de los supervivientes y la atención que reciben tras superar la enfermedad. Nuestros sistemas sanitarios y sociales, tradicionalmente orientados a la fase aguda del cáncer, no cuentan todavía con modelos consolidados y estandariza- dos que integren la prevención, la vigilancia de po- sibles efectos secundarios, el bienestar emocional, la rehabilitación, y la reinserción personal y social a medio-largo plazo. Esta brecha se amplía por la fal- ta de datos sistematizados y registros de supervi- vientes, la ausencia de protocolos homogéneos, la falta de formación y el desconocimiento de los es- pecialistas en efectos secundarios a largo plazo, que impiden concienciar al largo superviviente y a sus familias de la necesidad de prevención, de la adquisición de hábitos saludables y de continuar un seguimiento adecuado en la vida adulta. Por ello, es necesario impulsar en nuestro país pro- yectos que sitúen a los supervivientes de cáncer pediátrico y adolescente en el centro de la aten- ción, con un enfoque integral y humanizado. La creación de consultas específicas para supervivien- tes a un cáncer en edad pediátrica o adolescente, son la herramienta ideal para crear planes perso- nalizados de seguimiento, facilitar una transición adecuada a la atención hospitalaria de adultos cuando sea necesario y, de manera fundamental, fortalecer la coordinación con la Atención Prima- ria. En este sentido, el compromiso de los profesio- nales y de las asociaciones de pacientes está per- mitiendo la puesta en marcha de las primeras consultas de seguimiento en distintas comunida- des autónomas. Asimismo, las sociedades científi- cas han promovido grupos de trabajo que avanzan en la generación y difusión del conocimiento sobre los efectos tardíos y sus recomendaciones de ma- nejo, materializadas en un primer documento de consenso publicado recientemente 6 . El desarrollo de este ámbito asistencial se perfila, sin duda, como una oportunidad para mejorar la salud y la calidad de vida de una población creciente de su- pervivientes en nuestro país. CONFLICTO DE INTERESES La autora declara no presentar conflictos de intereses en re- lación con la preparación y publicación de este artículo.

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