Revista Pediatría de Atención Primaria 109
Marta Belén Roldán Rodríguez, et al . Implementación de un programa piloto de cribado de la enfermedad de Chagas en población pediátrica de la provincia de Guadalajara (España) Rev Pediatr Aten Primaria. 2026;28:19-30 ISSN: 1139-7632 • www.pap.es 27 Respecto a la adherencia, ninguno de los factores analizados —país de procedencia, conocimiento de la enfermedad, entorno, exposición al vector o antecedentes familiares— mostró una asociación significativa con la realización del cribado. Estos resultados indican que el conocimiento no garan- tiza la participación, influyendo otras barreras es- tructurales y culturales. Diversos autores propo- nen estrategias que integren el cribado en actividades comunitarias, ofrezcan horarios flexi- bles y refuercen la comunicación mediante media- dores culturales y promotores de salud 24 . Otramedidaquepodríamejorar laadherencia seríael usodepruebas rápidasde cribadoen lapropia consul- ta pediátrica como herramienta de detección inicial. Aunque su sensibilidad es algo menor que la de las técnicas serológicas convencionales, la Organización Panamericana de la Salud respalda su utilización en contextos de difícil acceso o baja adherencia, siempre dentro de algoritmos diagnósticos que incluyan con- firmación serológica 25 . Estudios recientes demues- tran que la combinación de dos pruebas rápidas si- multáneas ofrece una sensibilidad y especificidad elevadas, cercanas a las de las técnicas serológicas convencionales, y facilitael diagnósticooportuno 26-28 . La realización del cribado en el mismo acto clínico podría reducir desplazamientos adicionales al la- boratorio y algunas barreras logísticas, como la conciliación laboral y escolar. No obstante, la posi- ble incorporación de pruebas rápidas en la práctica pediátrica requeriría una evaluación específica de su viabilidad, coste-efectividad y adecuación a cada contexto asistencial. En nuestra cohorte no se detectaron casos positi- vos (prevalencia observada = 0,0%; IC 95: 0,0-0,92), lo que resulta coherente con la baja endemicidad de los países de origen predominantes. Sin embar- go, la limitada cobertura de cribado impide esti- mar la prevalencia real o descartar infecciones no diagnosticadas. Diversos estudios de coste-efecti- vidad demuestran que incluso con prevalencias inferiores al 0,05%, el cribado sistemático de ECH sigue siendo rentable 29 . Por tanto, nuestros hallaz- gos no permiten modificar la recomendación actual de realizar el cribado sistemático en niños procedentes de países endémicos, pero sí eviden- cian la necesidad de estrategias para mejorar la captación y adherencia. Este estudio presenta algunas limitaciones que de- ben tenerse en cuenta al interpretar los resultados: En primer lugar, aunque se recogió información sobre el tiempo de residencia en el país de origen, no se dispuso de datos detallados sobre viajes pos- teriores o estancias prolongadas repetidas tras la migración, lo que podría haber condicionado una clasificación incompleta del riesgo de infección por Trypanosoma cruzi . Asimismo, la baja tasa de reali- zación del cribado diagnóstico pudo influir en la estimación final de resultados. Además, debe tenerse en cuenta que la participa- ción fue voluntaria y no aleatoria, lo que puede li- mitar la representatividad y la validez externa de los resultados. CONCLUSIONES Este estudio pone de manifiesto las dificultades en la implementación del cribado pediátrico de la en- fermedad de Chagas en contextos no endémicos, con una cobertura limitada y un bajo nivel de co- nocimiento de la enfermedad entre las familias, factores que, junto con la ausencia de un protocolo unificado, dificultan su adecuada aplicación. La implementación de un programa de cribado de Trypanosoma cruzi en población pediátrica proce- dente de países endémicos demostró ser viable en nuestro entorno, aunque con baja adherencia. La ausencia de casos diagnosticados, junto con la li- mitada participación, sugiere un posible infradiag- nóstico infantil. Reforzar la formación de los profesionales, adaptar la comunicación al contexto sociocultural y abor- dar las barreras estructurales es clave paramejorar la captación y efectividad del programa. En este sentido, el cribado pediátrico debe consolidarse como un pilar complementario al cribado prenatal, fundamental para el diagnóstico precoz, el trata- miento curativo y la prevención de la transmisión vertical de la enfermedad de Chagas.
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